lunes, 22 de julio de 2019

El poder de las decisiones y la Palabra de Dios



Introducción

Cada día las personas en cualquier parte del mundo toman un sinnúmero de decisiones, estas pueden ser acertadas o no. Es decir, estas “decisiones” que toman pueden conducirlos a la felicidad o al sufrimiento.

Desde niños sin darnos cuenta, muchas veces nuestros padres se hicieron cargo de tomar ciertas decisiones por nosotros, desde escoger la ropa que vestiríamos, la comida, la escuela, en fin, decisiones muy importantes, que de alguna manera dejaron una huella en nuestra vida de manera positiva o negativa.

Años más tardes, después quizás de los dieciocho años o más decidimos salir a vivir a otro lugar para continuar nuestros estudios de bachillerato o de la universidad, y en estos casos, fue necesario que nosotros mismos, nos hiciéramos responsables de tomar nuestras propias decisiones.

Para tomar una decisión, se requiere un conjunto de datos o información para saber que realmente tendremos éxito en lo que escogemos o determinamos hacer.

En nuestra existencia no hay nada (decisión), que no tenga una consecuencia de manera inmediata o a un mediano plazo. Tarde que temprano cualquier decisión, que no estuvo bien fundada nos dará su resultado, siendo este positivo para bien o negativo que puede afectar de manera inmediata, nuestra vida en alguno de nuestros ámbitos.

Las decisiones que tomamos a diario pueden conducirnos a un estado de felicidad o de angustia y dolor. Cada persona con sus actitudes y tipos de pensamientos, afecta de manera importante sus decisiones y su calidad de vida.
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo. (Proverbios 4: 20-22).

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. (Proverbios 4: 23).

Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal. (Proverbios 4: 26-27).

Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia. (Proverbios 5: 1-2).

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; no la dejes, y ella te guardará; amala, y te conservará.

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. (Proverbios 4: 7-8).

Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios 5: 21).

Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen. (Proverbios 6: 23).

Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. (Proverbios 7: 2-3).

El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón el espíritu se abate.

El corazón entendido busca la sabiduría; más la boca de los necios se alimenta de necedades.

Todos los días del afligido son difíciles; más el corazón contento tiene un banquete continuo. (Proverbios 15: 13-15).

El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; más el que escucha corrección tiene entendimiento.

El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad. (Proverbios 15: 32-33).

Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus.

Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. (Proverbios 16: 1-3).

El hijo sabio alegra al padre; mas el hombre necio menosprecia a su madre. (Proverbios 15: 20).

La lengua apacible es árbol de vida; más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. (Proverbios 15: 4).

A continuación adjuntamos una descripción de un excelente libro que nos permite guiar nuestra vida de la mejor manera, y con esto aseguramos un mayor éxito en todas nuestras actividades diarias.

Libros de la Biblia y sus grandes consejos para vivir una vida cerca de Jehová

El libro de Deuteronomio cuenta con 34 capítulos en los cuales podemos encontrar grandes las bendiciones y las maldiciones que cada persona, o en su familia, tendrán que vivir y disfrutar si las obras de cada uno han sido conforme a los pensamientos y caminos de Jehová. Comienza en la página 250 y termina en la 302, por tanto, son 97 páginas.

En el libro de Jueces (este cuenta con 21 capítulos. Comienza en la página 341 y termina 379, por tanto, son 38 páginas) encontramos la descripción de la forma de gobierno durante 300 o 400 años, y en estos libros siguientes, como son 1 Samuel (este libro cuenta con 31 capítulos) y 2 Samuel (este libro cuenta con 24 capítulos) se describen y detalla, la unción de que fuera el primer rey (Saúl), y asimismo también a David.

El libro de salmos como todos saben tiene 145 capítulos (tiene 129 páginas: de la página 762 a 891), y en cada uno de ellos, se encuentra una gran sabiduría para momentos difíciles, según la situación que cada uno de nosotros este pasando en su vida. Desde angustia, desesperación, temor, ansiedad, abatimiento por alguna acciones que nos afectó. En fin cada una de las situaciones que estemos pasando, aquí en estos Salmos encontraremos refrigerio y será como Bálsamo para nuestra alma y espíritu (emociones y pensamientos).

El libro de Proverbios tiene 40 páginas, de la página 894 a 924. En este libro se habla de la sabiduría, la inteligencia y la ciencia. Otro libro escrito por Salomón, es Eclesiastés este libro tiene 12 páginas, de la página 935 a 947. Nos habla de las Vanidades y de todo cuanto hace el hombre mientras vive.

En el libro de 1 Reyes capítulo 17 al capítulo 21 se habla del profeta Elías. Este profeta y Eliseo vivieron en el año 852 a.C. años después Homero el escritor griego, escribió la Ilíada y la Odisea en el año 800 a.C., una obra muy famosa aun hoy en nuestros días, como parte de la literatura universal.

En el libro de 2 Reyes capítulo 20, Jehová le dice a Isaías que ha escuchado la oración de Ezequías por la enfermedad que estaba padeciendo y gracias a la oración de este profeta la sombra retrocedió diez grados. (2 Reyes 20:1-11).

En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro.

Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto lágrimas; he aquí que yo te sano, al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. Y dijo Isaías: Tomad masa de higos, y tomándola, la pusieron sobre la llaga y sanó. (2 Reyes 20: 1-7).

El profeta Isaías vivió en el año 740 a.C., los profetas Amós (760), Oseas (755), Jonás (760) y Miqueas (735) fueron contemporáneos de Isaías.
Mientras que de Jeremías, vivió en el año 627 a.C., y fue contemporáneo de Habacuc quién vivió en el año 607 a.C., y de Joel 600 a.C., el profeta Nahúm (620) y Sofonías vivió en el año 630 a.C.

El profeta Joel vivió en el año 600 a.C., y fue contemporáneo de Daniel (605) y Ezequiel quien vivió en el año 595 a.C., y los profetas Hageo (520), Zacarías (520) y Malaquías vivió en el año 450 a.C.

Como podemos apreciar, en cada uno de los 66 libros que forman parte de la Biblia. Recordemos que en el antiguo testamento hay 39 libros, y en el nuevo testamento hay 27 libros.
En cada uno de ellos vienen historias, que acontecieron en el pueblo de Israel como fue la población de Judá y Jerusalén, y a través de las experiencias de ellos, podemos aprender a identificar que tenemos que hacer, y cómo debemos de acercarnos a Jehová Dios.

No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. Esto se habla sobre la insensatez de la idolatría en el libro de Isaías capítulo 44, y versículo 18.

El herrero toma la tenaza trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.

El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.

[…], y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo. Líbrame, porque mi dios eres tú. (Isaías 44: 9-20).

La falta de sabiduría en el hombre hace que constantemente cometa errores que pueden afectar su calidad de vida, y a su familia.

En estos versículos apreciamos que durante más de dos mil años antes de Cristo, el pueblo hebreo adoptaron una conducta similar a los pueblos vecinos, y principalmente practicaron las costumbres y las tradiciones del pueblo egipcio, y una vez que entraron a la tierra de Canaán continuaron con estas prácticas las cuales trajeron consecuencias muy graves constantemente, y ocasionó la muerte de muchos de ellos, y un enfrentamiento continuo con los demás pueblos vecinos.

Por eso debemos de buscar hasta donde sea posible la sabiduría principalmente la de Jehová Dios, y aprender a través de las experiencias de este pueblo hebreo que constantemente se desvió del camino que les trazo Jehová Dios a través de los profetas y maestros de la ley, sin embargo, el corazón de ellos siempre anduvo en imaginaciones y no se dieron cuenta del grave problema de no hacer una apropiada decisión en cada momento de su vida.

La sabiduría, la inteligencia y el discernimiento son grandes herramientas para aquel que las busca, sin cesar cada día de su vida, y sobre todo, cuando busca el rostro de Jehová nuestro Dios.

Por ello, en el libro de Proverbios se cita lo siguiente: Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22: 4).

EL PODER DE LA UNCIÓN Y DE LA FE

Y entraron en Capernaúm; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Pero había en la sinagoga de ellos, un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Y todos se asombraron, de tal manera, que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea. (Marcos 1: 21-28).

Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta.

Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. (Marcos 1: 32-35).

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedo limpio. (Marcos 1: 40-42).

Más Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea, y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.

Y dijo a sus discípulos que le tuvieses siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él.

Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Más él les reprendía mucho para que no le descubriesen. (Marcos 3: 7-12).

Destrucción del templo y de Jerusalén: la cautividad.

Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano o decrépito; todos los entregó en sus manos.

Asimismo, todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.

Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables.

Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas (El imperio Persa gobernó de 539 a 331 a.C.); para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo.

Porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.

Más el primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo:

Así dice Ciro rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él y suba.  (2 Crónicas 36: 17-23 y Mateo 4: 1-11).

Recordemos que, el imperio Asirio gobernó de 750 a 612 a.C., y después el Imperio Babilónico de 612 a 539 a.C., le siguió el Imperio Persa de 539 a 331 a.C., y después el Imperio Griego liderado por Alejando Magno hijo de Filipo II de Macedonia (331 a 146 a.C.).

La guerra entre Israel y Benjamín.

Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.

Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad.

He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora, humilladlas y haced con ellas os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame.

Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entrado a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba.

Y cuando ya amanecía, vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día.

Y se levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa, y salió para seguir su camino; y he la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral.

Él le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, se levantó y se fue a su lugar.

Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, y echó mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel. (Jueces 19: 22-29).

Fueron todos los que de Benjamín murieron aquel día, veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra.

Pero se volvieron y huyeron al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses.

Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada unidad como a las bestias, y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban. (Jueces 20: 46-48).

Y hallaron de los moradores de Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que no habían conocido ayuntamiento de varón, y las trajeron al campamento de Silo, que está en la tierra de Canaán. (Jueces 21: 12).

Y los hijos de Benjamín lo hicieron así; y tomaron mujeres conforme a su número, robándolas de entre las que danzaban; y se fueron, y volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas.

Entonces los hijos de Israel se fueron también de allí, cada uno a su tribu y a su familia, saliendo de allí cada uno a su heredad.

En estos días no había rey en Israel, cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jueces 21: 25).

Este suceso pasó por una decisión equivocada de un grupo de personas, que no tenían sabiduría, y ocasionaron un gran problema en la tierra de Benjamín y a sus pobladores.

Se enfrentaron en una lucha sangrienta los pobladores de Benjamín por defender a estas personas de esta injusticia cometida, contra Israel, y finalmente, perdieron esta batalla porque no habían tomado una buena decisión.

En resumen, podemos mencionar que, desde que nacemos hasta el lecho de la muerte, constantemente tenemos que estar tomando decisiones en nuestra vida, por lo tanto, debemos de saber que hacer en cada momento, y sobre todo, pedir la ayuda de Jehová Dios para tener éxito en nuestra vida.

Ramón Ruiz Limón, investigador en ciencias de la Salud, Ciencias de la Educación, Psicología y Filosofía de la Ciencia.

                         Cuitláhuac Ruiz López y Nicol Ruiz Álvarez



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