El
pueblo hebreo pasó 400 años en esclavitud en las tierras de Egipto.
El pueblo hebreo, pasó
400 años en cautiverio en tierra de los egipcios, este pueblo llego ahí cuando
Jacob el papá de José el soñador llegó con 70 personas, y se les doto de tierra cuando José era
gobernador en Egipto. Pasaron todo este tiempo y la población hebrea, crecía de
una manera vertiginosa hasta llegar a una gran población. Se estima que eran
más de 2 millones de personas, que se fueron con Moisés cuando fueron liberados
del yugo egipcio.
Entonces
Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y
se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. (Génesis
41: 14).
Y
dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido
ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo
mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
Entonces
Faraón quito su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo
vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello… (Génesis
41: 37-45).
Así José hizo habitar a
su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo
mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón. Y alimentaba
José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según
el número de los hijos.
No
había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfalleció
de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán.
Y recogió José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra
de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en
casa de Faraón.
Acabado aquel año,
vinieron a él el segundo año, y le dijeron: no encubrimos a nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante
de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.
Entonces compró José
toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los
egipcios vendieron cada uno de sus tierras, porque se agravó el hambre
sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.
(Génesis
47: 11-26).
Podemos considerar, que
la población de Egipto era alrededor de 160
mil habitantes a 329 mil 674
habitantes. Para tener una idea de la distribución de la población egipcia,
diremos que era como la ciudad de Mante
o Tampico, Tamaulipas, según la población en 2019.
Podrían ser 22 mil 222
familias (hogares), si consideramos la cifra menor, y al considerar la otra
cifra, es decir, la mayor entonces tendríamos 45 mil 694 hogares. Una ciudad con esta población, demanda una gran
cantidad de servicios públicos y grandes necesidades.
Por ejemplo, la
población de ciudad Tula se ubica
actualmente, en la cifra de 28 mil 600
habitantes, con 7 mil 409 hogares, y si consideramos a Jaumave como ejemplo, tenemos como población, la cantidad de 16 mil 430 habitantes, con un cifra de 4 mil 501 hogares distribuidos en 43
ejidos (en la zona rural hay 9858 personas) y la cabecera municipal (en la zona
urbana se ubican 6572 personas). Estas cifras corresponden a enero de 2019.
A partir del libro
titulado Éxodo, capítulo 14 y
versículo (página no. 98); y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de
Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo
que los hijos de Israel temieron de gran manera, y clamaron a Jehová.
[…]; y Moisés dijo al
pueblo: no temáis; estad firmes, y ved
la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy
habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y
vosotros estaréis tranquilos.
Entonces Moisés
extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su
fuerza, y los egipcios al huir se encontraron con el mar; y Jehová derribó a
los egipcios en medio del mar.
Y los hijos de Israel
fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha
y a su izquierda. Así salvó Jehová aquel
día a Israel de mano de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos a
la orilla del mar.
Y vio Israel aquel
grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
(Éxodo
14: 9-31).
Jehová es mi fortaleza
y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi
padre, y lo enalteceré.
Y llegaron a Mara, y no
pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el
nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
Y Moisés clamó a
Jehová, y Jehová le mostro un árbol; y lo echo en las aguas, y las aguas se
endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y le dijo:
Si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus
ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envíe a los
egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. (Éxodo
15: 1- 27).
El pueblo de Israel,
fue alimentado con las codornices y el
maná, durante su instancia en el desierto, y pasaron 40 años dando vueltas
y vueltas, sin establecerse en un lugar fijo debido a la conducta y la actitud
de este pueblo.
En Éxodo capítulo 20,
versículo 12 al 17 se puede apreciar el decálogo de los mandamientos que debía
observar el pueblo hebreo y posteriormente pasó a otros pueblos. (Éxodo
20: 1-26).
No
tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen,
ni ninguna semejanza de los esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni
en las aguas debajo de la tierra.
No
te inclinaras a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la
tercera o cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
No añadirás a la
palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los
mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.
Guardadlos, pues, y
ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante
los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán:
ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.
Por tanto, guárdate, y
guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos
han visto, ni se aparten de tu corazón las enseñarás a tus hijos, y a los hijos
de tus hijos.
[…], las cuales
aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las
enseñarán a sus hijos…
Y él os anunció su pacto, el cual os mandó
poner por obra; los diez mandamientos,
y los escribió en dos tablas de piedra.
A mí también me mandó
Jehová en aquel tiempo que os enseñase
los “estatutos y juicios” para que los pusieseis por obra en la tierra a la
cual pasáis a tomar posesión de ella.
Más
si desde allí buscares a Jehová tú Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo
corazón y de toda tu alma.
Cuando estuvieres en
angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz;
porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus
padres. (Deuteronomio 4: 1-30).
Hasta este momento, el
pueblo hebreo tenía cinco libros: Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio (representa el 7.57% del total de los 66 libros que forman la Biblia). Este último
libro tiene 34 capítulos, y termina en la página número 302 (representa el 17.03% del total de las páginas), con
el versículo 12. Sin embargo, era muy difícil en ese momento tener un libro por
hogar. Puesto que, se usaban rollos de papiro, y no había aún libros como hoy.
En el libro de Levítico
en el capítulo 18, versículo 24 se lee: en ninguna de estas cosas os
amancillaréis, pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo
echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad
sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.
Porque
cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que
las hicieren serán cortadas de entre su pueblo.
Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que
practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas, Yo Jehová vuestro
Dios. (Levítico
18: 1-30).
Y Josué hijo de Num fue lleno del espíritu de sabiduría, porque
Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e
hicieron como Jehová mandó a Moisés.
Y nunca se levantó
profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie
como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en la
tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el
gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de
todo Israel. (Deuteronomio 34: 1-12).
A
continuación, pasaremos a describir la vida de este pueblo con sus jueces y
reyes.
Y hubo una guerra
encarnizada contra los filisteos
todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y
apto para combatir, lo juntaba consigo. (1 Samuel 14: 32).
Después Samuel dijo a
Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora,
pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: yo castigaré lo que hizo
Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto.
Ve, pues, y hiere a
Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres,
mujeres, niños, y aún los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. Saúl,
pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de pie, y diez mil hombres de Judá.
Y viniendo Saúl a la
ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos,
apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con
ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel,
cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de
Amalec.
Y Saúl derrotó a los
amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y
tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató al filo de espada.
Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las
ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de
todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y
despreciable destruyeron. (1 Samuel 15: 1-9).
De acuerdo con cálculos
realizados por el autor, consideró que al momento de salir de Egipto, el pueblo
hebreo estaba constituido por grupos etarios y con la población que a
continuación, se enlista: de 0 a 15 años
de edad se ubicaban 521 mil 092 niñas, niños y adolescentes; de 16 a 24 años
había una población de 307 mil 072 hombres y mujeres; de 25 a 50 años se
identificaron 1 millón 200 mil hombres y mujeres; de 51 y más edad se
calcularon la cantidad de 391 mil 935 personas entre ellos hombres y mujeres.
Al sumar las cifras
parciales de las estratificaciones de edades establecidas, tenemos un total de
2 millones 420 mil 099 personas (2, 420, 099 habitantes), con edad desde cero
hasta 70 y más edad, respectivamente. Toda esta población caminó por el
desierto, por cuarenta años acompañado por Moisés, sin que la ropa de ellos se
desgastará y ni sus sandalias. Jehová Dios les alimento con el Mana y las
godornices.
Durante el reinado de
Saúl, se considera que duro un periodo de 8 a 10 años, y esta persona, y fue el
primer rey después de los jueces, que fue ungido por el Profeta Samuel después
que el pueblo hebreo, pidiera a Jehová Dios un rey que los gobernará.
Se cree que la cantidad
de 1, 332, 470 habitantes vivían en
Judá, y la cantidad de 1, 087, 629 personas vivían en Jerusalén. Al sumar
ambas cantidades nos da la población de 2 millones 420 mil 099 habitantes.
Quizás la población era más o menos la siguiente, debido a las enfermedades y
las guerras, al considerar estos dos factores y otros más, suponemos que la
población a lo sumo, llegaba a 2 millones
y 650 mil habitantes, y en remoto caso a 2 millones 824 mil personas. Al obtener la media aritmética de
estos valores, tenemos la cantidad de 2
millones 370 mil habitantes.
Como podemos apreciar,
años más tarde para el gobierno del rey David, el crecimiento de la población
hebrea, se ubicó una población aproximada de 2 millones 450 mil habitantes,
todos ellos distribuidos en la ciudad de Judá,
Samaria y Jerusalén. Si se distribuyera esta población de manera
equitativa, tendríamos la cantidad de 912 mil 333 personas en cada uno de los
lugares mencionados.
Si a la cantidad de 2
millones 450 mil habitantes, le multiplicamos por 55.14% podemos obtener la
cantidad de hombres y mujeres, con edad entre 20 a 59 años de edad,
respectivamente. Tenemos la cantidad de 1
millón 350 mil 930 personas, todos ellos mujeres y hombres ubicados en el
rango de edad mencionado.
La población de ciudad Altamira y Matamoros Tamaulipas, suman
la cantidad de 667220 habitantes más 246263 habitantes, nos da la cantidad de
913 mil 483 personas, para alcanzar la cifra de 1, 350, 930; aún nos falta la
cantidad de 437 mil 447 personas.
Tendríamos que incluir
la población de ciudad Tampico,
Tamaulipas que se ubica en la cantidad de 329
mil 674 habitantes en 2019, y la población de ciudad Mante es 112 mil 583
habitantes. Al sumar estas cantidades tenemos la cantidad de 1 millón 355 mil 740 habitantes,
distribuidos en los municipios mencionados.
La cantidad de
personas, que se ubican en la edad de 0 a 14 años tenemos, 702 mil 170 niños,
niñas y adolescentes, distribuidos en el rango de edad mencionado. La cantidad
de 213 mil 885 personas, tenían
entre 15 a 19 años de edad, respectivamente.
Para tener una idea de
la población que estamos describiendo, en necesario mencionar que, actualmente,
la ciudad de Reynosa, Tamaulipas,
tiene una población mayor a 800 mil
habitantes, la ciudad de Madero, tiene una población de 219 mil 324 habitantes
en 2019, y Tampico se ubicó en 329
mil 674 habitantes en 2019. Al sumar estas cantidades, tenemos la cantidad
de 1 millón 348 mil 998 habitantes.
La
población de 60 a 75 años y más, fueron la cantidad de
180 mil 786 personas, distribuidas
en las edades que se ubican dentro del rango de edades, que hemos mencionado.
Si queremos tener una idea de la distribución de la población del pueblo
hebreo, con relación a ciudad Valles San,
Luis Potosí, esta ciudad en 2019 alcanzó una población de 158 mil 769 habitantes.
Si consideramos, la
cantidad de 3 millones 452 mil
habitantes, distribuidos en los 43 municipios del estado de Tamaulipas en
2019, entonces podemos decir, que la cantidad de 255 mil 103 habitantes, se reúnen en alguna iglesia cristiana
(asociación religiosa).
En las ciudades de Nuevo Laredo, Matamoros, Reynosa, Victoria, Altamira, Madero, Tampico, Mante,
San Fernando y González, cuyas ciudades tienen una mayor concentración de
la población del estado, entonces ubicamos la cantidad de 2 millones 690 mil
186 habitantes, que corresponde al 78.13% de la población total del estado de
Tamaulipas.
La otra cantidad que es
el 21.87%, corresponde a un valor
absoluto de los demás municipios, que son 33 y la cifra es el valor de 745 mil 052 habitantes, distribuidos en
los municipios y localidades del estado.
Palabra
de Jehová Dios para dirigir las sendas de los justos y hacer justicia
Y percibió Jehová olor
grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por
causa del hombre; porque el intento del
corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir
todo ser, como he hecho. (Génesis 8: 21).
Aconteció que aquella
noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he
entregado en tus manos. Y si tienes temor descender, baja tú con Fura tu criado
al campamento, y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y
descenderás al campamento.
Y él descendió con Fura
su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el
campamento. Y los madianitas, los amalecitas, y los hijos del oriente estaban
tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran
innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.
Cuando llegó Gedeón, he
aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí
yo soñé un sueño: veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de
Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó
de arriba abajo, y la tienda cayó.
Y su compañero
respondió y dijo: Esto no es otra cosa
sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado
en sus manos a los madianitas con todo el campamento.
Cuando
Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación,
adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián
en vuestras manos.
Y repartiendo los
trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus
manos, y cántaros vacíos con teas
ardiendo dentro de los cántaros.
Y les dijo: Miradme a
mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del
campamento, haréis vosotros como hago yo. Yo tocaré la trompeta, y todos los
que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de
todo el campamento, y diréis: ¡Por
Jehová y por Gedeón!
Llegaron, pues, Gedeón
y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio
de la guardia de la medianoche, cuando acaban de renovar los centinelas; y
tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.
Y los tres escuadrones
tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda
las teas, y en el lado derecho las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!
Y se estuvieron firmes
cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. Y
los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová
puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento.
Y el ejército huyó
hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta la frontera de Abel-mehola en
Tabat. Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés,
siguieron a los madianitas.
Gedeón también envió
mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los
madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen.
Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del
Jordán.
Y tomaron a dos
príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb,
y a Zeeb los mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los
madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del
Jordán.
Pero los hombres de
Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos
cuando ibas a la guerra contra Madían? Y le reconvinieron fuertemente.
A los cuales él
respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros? ¿No es el rebusco de
Efraín mejor que la vendimia de Abiezer? Dios ha entregado en vuestra manos a
Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y qué he podido yo hacer comparado con
vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él hablo
esta palabra. (Jueces 7:9-25 y 8:1-3).
Y vino Gedeón al
Jordán, y pasó el y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, más
todavía persiguiendo.
Y dijo a los de Sucot:
yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque
están cansados, y yo persigo a Zeba y Zalmuna, reyes de Madián. Y los
principales de Sucot respondieron: ¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para
que demos pan a tu ejército?
Y Gedeón dijo: Cuando
Jehová haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne
con espinos y abrojos del desierto.
De allí subió a Peniel,
y les dijo las mismas palabras. Y los de Peniel le respondieron como habían respondido
los de Sucot. Y él habló también a los de Peniel, diciendo: cuando yo vuelva en
paz derribaré esta torre. (Jueces 8: 4-9).
Y Zeba y Zalmuna
estaban en Carcor, y con ellos su ejército como de quince mil hombres, todos
los que habían quedado de todo el ejército
Y huyendo Zeba y
Zalmuna, él los siguió; y prendió a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y
llenó de espanto a todo el ejército.
Entonces Gedeón hijo de
Joás volvió de la batalla antes que el sol subiese, y tomó a un joven de los
hombres de Sucot, le preguntó; y él le dio por escrito los nombres de los
principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones.
Y entrando a los
hombres de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me
zaheristeis, diciendo: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos
nosotros para tus hombres cansados?
Y tomó a los ancianos
de la ciudad, y espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de
Sucot. Asimismo derribó la torre de Peniel, y mató a los de la ciudad. (Jueces
8: 10-17).
Y los israeliticas
dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has
librado de mano de Madián. Más Gedeón respondió: no seré señor de vosotros, ni
mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.
… Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron. Y vinieron
a la casa de su padre en Ofra, mato a sus hermanos los hijos de Jerobaal,
setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de
Jerobaal, que se escondió.
Entonces se juntaron
todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del
pilar que estaba en Siquem. (Jueces 9: 4-6).
Dijo luego David en su
corazón: Al fin seré muerto algún día
por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de
los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más
por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano.
Te
has enlazado con las Palabras de tu Boca, y has quedado Preso en los Dichos de
tus Labios. (Proverbios 6: 2).
Muchos pensamientos hay en el corazón
del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá. (Proverbios
19: 21).
Como aguas profundas es el consejo
en el corazón del hombre; más el hombre entendido lo
alcanzará. (Proverbios 20: 5).
Escucha
el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.
(Proverbios 19: 20).
Tesoro
precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo
disipa. (Proverbios
21: 20).
Porque
los Caminos del hombre están ante los
ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios
5: 21).
De Jehová son los pasos del hombre;
¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? (Proverbios 20: 24).
Lámpara
de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del
corazón. (Proverbios 20:27).
Todo camino del hombre es recto en
su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Proverbios
21: 2).
El que posee entendimiento ama su
alma;
el que guarda la inteligencia hallará el bien. (Proverbios 19:
8).
Los pensamientos del Diligente
ciertamente tienden a la Abundancia; más todo el que se Apresura alocadamente,
de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21: 5).
Honra
es del hombre dejar la contienda; más todo insensato se envuelve en ella. (Proverbios
20: 3).
El que ahorra sus palabras tiene
sabiduría; de espíritu
prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por
sabio; el que cierra sus labios es entendido. (Proverbios 17:
27-28).
Al
que piensa hacer el mal, le llamarán hombre
de malos pensamientos. El pensamiento del necio es pecado, y abominación a
los hombres el escarnecedor. (Proverbios 24: 8-9).
Porque
para el malo no habrá buen fin, y la lámpara de los impíos será apagada. (Proverbios
24: 20).
La insensatez del hombre tuerce su
camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. (Proverbios
19: 3).
El temor de Jehová es para vida,
y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado de mal. (Proverbios
19: 23).
Nunca
respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como
él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su
propia opinión. (Proverbios 26: 4-5).
El
que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. (Proverbios
21: 23).
Del fruto de la boca del hombre se llenará
su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la
lengua, el que la ama comerá de sus
frutos. (Proverbios 18: 20-21).
Los
labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama. La boca del necio
es quebrantamiento para sí y sus labios son lazos para su alma. (Proverbios
18: 6-7).
Aguas profundas son las Palabras de
la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la
sabiduría. (Proverbios 18: 4).
El corazón del entendido adquiere
sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia.
(Proverbios 18: 15).
El
que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el
bien. (Proverbios
19: 8).
Castiga
a tu hijo en tanto que hay esperanza; más no se apresure tu alma para
destruirlo. El de gran ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá
nuevos males. (Proverbios 19: 18-19).
Los
azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón. (Proverbios
20: 30).
El perverso de corazón nunca
hallará el bien, y el que revuelve con su lengua caerá
en el mal. (Proverbios 17: 20).
El
hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que dio a luz. (Proverbios
17: 25).
El
que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; y el padre del necio
no se alegrará. (Proverbios 17: 21).
Aun el muchacho es conocido por sus
hechos, si su conducta fuere limpia y recta. (Proverbios
20: 11).
Instruye
al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios
22: 6).
Y al hombre
dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de
tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él;
maldita será la tierra por tu causa; con
dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan
hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo
eres, y al polvo volverás. (Génesis 3: 17-19).
[…]; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir
la tierra por causa del hombre; porque
el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más
a destruir todo ser viviente, como he hecho. (Génesis 8: 21).
Adquiere Sabiduría,
adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;
no la dejes, y ella te guardará; amala, y te conservará. Sabiduría ante todo;
adquiere sabiduría, y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.
Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando
tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza, corona de hermosura te
entregará. (Proverbios
4: 5-9).
El fruto del justo es árbol de vida… (Proverbios 11:30).
El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12: 2).
Los pensamientos de los
justos son rectitud;
más los consejos de los impíos, engaño. Las palabras de los impíos son
asechanzas para derramar sangre; más la boca de los rectos los librará. (Proverbios 12: 5-6).
Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa
de los justos permanecerá firme. Según la sabiduría es alabado el hombre; más
el perverso de corazón será menospreciado. (Proverbios 12: 7-8).
El hombre será saciado
de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos. (Proverbios 12: 14).
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado
preso en los dichos de tus labios. (Proverbios 6: 2).
La tierra será enteramente vaciada, completamente saqueada,
porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se
destruyó, cayó la tierra; enferma, cayó el mundo; enfermaron los altos
pueblos de la tierra.
Y la tierra se
contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el
derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
(Isaías 24: 3-5).
El que camina en
integridad anda confiado; más el que pervierte sus caminos será quebrantado. (Proverbios 10: 2-9).
Manantial de vida es la
boca del justo; pero
violencia cubrirá la boca de los impíos. El odio despierta rencillas; pero el
amor cubrirá todas las faltas. En los labios del prudente se halla la
sabiduría; más la boca del necio es calamidad cercana. (Proverbios 10: 11-14).
En las muchas palabras
no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.
Plata escogida es la lengua del justo;
más el corazón de los impíos es como nada.
Más los necios mueren
por falta de entendimiento. La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza en
ella. (Proverbios 10:
19-22).
Del fruto de su boca,
el hombre comerá el bien; más el alma de los prevaricadores hallará el mal. El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios
tendrá calamidad. (Proverbios
13: 2-3).
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado
preso en los dichos de los labios. (Proverbios 6: 2).
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en Palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos
para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves
(barcos, transatlánticos, submarinos, vehículos, etc.); aunque tan grandes, y
llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por
donde el que las gobierna quiere.
Así también la Lengua
es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán
grande bosque enciende un pequeño fuego!
Y la Lengua es un
fuego, un mundo de maldad. La Lengua
está puesta entre muchos miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la
rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Porque toda naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes,
y de seres del mar, se doma y ha sido
domada por la naturaleza humana, es decir, por el hombre. Este ha
domesticado a los animales por muy grandes o bravos que sean, han sido
sometidos por el hombre a través del tiempo.
Pero ningún hombre
puede domar la Lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de
veneno mortal. Con ella, bendecimos al Dios Padre, y con ella, maldecimos a
los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
De una misma boca
proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente
echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o
la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3: 2-12).
La soberbia del hombre le abate; pero el humilde de espíritu
sustenta la honra. El temor del hombre podrá lazo; más el que confía será
exaltado. (Proverbios
29: 23 y 25).
Palabras
clave: el pensamiento del diligente, el hombre sabio, el
hombre entendido e inteligente, el hombre insensato, el hombre necio, los
caminos del hombre, el espíritu del hombre,
Se
levantó, pues David, y con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a
Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. Y moró David con Aquis en Gat, él y sus
hombres, cada uno con su familia; David con sus dos
mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Y
vino a Saúl la nueva de que David había huido a Gat, y no lo buscó más. (1
Samuel 27: 1-4).
Y David dijo a Aquis:
si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas
para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad
real? Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los
reyes de Judá hasta hoy.
Fue el número de los
días que David habitó en la tierra de
los filisteos, un año y cuatro meses. Y subía David con sus hombres, y
hacían incursiones contra los gesuritas,
los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la
tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.
Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se
llevaba ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a
Aquis.
Y decía Aquis: ¿Dónde
habéis merodeando hoy? Y David decía: en el Neguev de Judá y el Neguev de
Jarameel, o en el Neguev de los ceneos.
Ni
hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: no sea
que den aviso de nosotros y digan: esto hizo David.
Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos.
Y Aquis creía a David,
y decía: él sea ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi
siervo. (1
Samuel 27: 5-12).
Aconteció en aquellos
días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo
Aquis a David: ten entendido que has de
salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. Y David respondió a Aquis: muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo.
Y Aquis dijo a David: por tanto, yo te
constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida. (1
Samuel 28: 1-2).
Ya Samuel había muerto,
y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y
Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos.
Se juntaron, pues, los
filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y
acampó en Gilboa. Y cuando vio Saúl el
campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.
Y consultó Saúl a
Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los
profetas.
Entonces Saúl dijo a
sus criados: Buscadme una mujer que
tenga espíritu de Adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella
pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que
tiene espíritu de Adivinación.
Entonces Samuel dijo:
¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?
Jehová te ha dicho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero,
David.
Como
tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor
de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.
Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y
mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; Jehová entregará también al ejército
de Israel en mano de los filisteos. (1 Samuel 28: 3-19).
Y Samuel dijo: ¿Se
complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a
las palabras de Jehová? Ciertamente él
obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura
de los carneros.
Porque como pecado de
adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría, la obstinación, por cuanto tú desechaste la palabra de
Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
Entonces Saúl dijo a
Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus
palabras, porque temí al pueblo y
consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo
para que adore a Jehová.
Y Samuel respondió a
Saúl: No volveré contigo; porque
desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey
sobre Israel. (1 Samuel 15: 22-30).
Vosotros que en otro
tiempo no eráis pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo
no habíais alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 10).
La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
enseñándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros
corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses
3: 16).
No
os conforméis a este siglo, sino Transformaos por medio de la Renovación de
vuestro Entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12: 2).
Por tanto, debemos de reconocer, como
dice Deuteronomio 32: 39, “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses
conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; no hay quien
pueda librar de mi mano”.
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la Vida y el Bien, la
Muerte y el Mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en
sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que
vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra… (Deuteronomio 30: 15-16).
Más si tu corazón (la conciencia o atención plena) se
apartaré y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y
les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis
vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando.
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra
vosotros, que os he puesto delante la
Vida y la Muerte, la Bendición y la Maldición; escoge, pues, la Vida, para
que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y
siguiéndole a él; porque él es Vida para ti, y prolongación de tus días; a fin
de que habites sobre la tierra… (Deuteronomio 30: 17-20).
[…], ¿cuánto más la
sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo
sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9: 14).
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… (Hebreos 7: 22-28).
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está
muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia, y si el
Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que
levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos
mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8: 10-11).
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que
vivamos conforme a la carne; porque si
vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las
obras de la carne, viviréis.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,
éstos son hijos de Dios. (Romanos
8: 12-17).
[…], que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de
la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.
Los cuales, después que perdieron toda “Sensibilidad”, se
entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del “Viejo
Hombre”, que está viciado conforme a los
“deseos engañosos”, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del
Nuevo Hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4: 17-24).
[…], fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la Armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo.
Porque no tenemos
lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.
Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis
resistir en el día malo, y habiendo acabado, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y
vestidos con la Coraza de Justicia, y calzados los pies con el apresto del
Evangelio de la Paz.
Sobre todo, tomad el Escudo
de la Fe, con que podáis apagar todos los dardos de Fuego del Maligno. Y
tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de
Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y
velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos, […]. (Efesios 6: 10-18).
Pero Dios, que es rico en Misericordia, por su Gran Amor con
que nos amó, aun estando nosotros Muertos en Pecados, nos dio Vida juntamente
con Cristo, por la gracia sois salvos.
Y juntamente con él nos Resucitó, y asimismo, nos hizo sentar
en los Lugares Celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de su Gracia en su Bondad para con nosotros
en Cristo Jesús.
Porque por Gracia sois
salvos por medio de la Fe; y esto no de vosotros, pues es Don de Dios; no
por obras, para que nadie se gloríe.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas.
Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los
gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión
hecha a mano en la carne.
“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la
ciudadanía de Israel y ajenos a los Pactos de la Promesa, sin esperanza y sin
Dios en el mundo”.
Pero ahora Cristo Jesús, vosotros que en
otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la Sangre de Cristo.
Porque él es nuestra Paz, que de ambos pueblos hizo uno,
derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las Enemistades, la ley de los mandamientos
expresados en Ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo
hombre, haciendo la paz, y mediante la
Cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las
Enemistades.
Y vino y anunció las Buenas
Nuevas de Paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de
él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2: 1-22).
La Palabra de Dios, en el Evangelio de Juan, menciona: “El
que ama su vida, la perderá, y el que aborrece su vida en este mundo, para Vida
Eterna la guardará”. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere,
allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12: 25-26).
Hermanos míos, tened
por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de
vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para
que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1: 3-4).
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed
sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo
se manifestado, como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes
teníais estando en vuestra ignorancia.
Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros
santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque
yo soy santo. (1 Pedro
1: 13-16).
Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que
os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora
sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero
ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 9-10).
Porque vosotros erais
como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y Obispo de
vuestras almas. (1 Pedro
2: 25).
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los
muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en
espíritu según Dios. Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues,
sobrios, y velad en oración. (1 Pedro 4: 6-7).
Jehová no dejará padecer hambre al justo; más la iniquidad
lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; más la mano de los
diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido. (Proverbios 10: 2).
En resumen, podemos
mencionar que, si realmente queremos saber si existe un manual, que nos permita
guiar nuestra vida diaria, es decir, nuestra existencia hacia un mejor
porvenir, quiero decirles con mucha humildad, que si existe, y este es la
Palabra de Dios, conocida como la Santa Biblia.
En este conjunto de 66
libros y 1773 páginas, encontrará cada uno de ustedes, tanto en el antiguo y
nuevo testamento, las mejores palabras que serán como un bálsamo para sanar y
curar tu alma y su angustiado espíritu.
Por mi parte, no sé qué
situaciones difíciles haya tenido que atravesar en su niñez, adolescencia, o
actualmente en su vida. Sin embargo, por más difícil y angustioso que haya sido
el camino, que este recorriendo en su vida o le haya tocado recorrer, quiero
decirle que existe otra gran oportunidad, y estoy completamente convencido, que
este nuevo camino en su vida, le permitirá cambiar totalmente su angustia,
sufrimiento, dolor y desesperación a un estado de paz y tranquilidad, y sobre
todo, comenzar una nueva vida llena de dicha y alegría.
En su interior existen
palabras, para cada situación que estés pasando desde problemas en tu
matrimonio, de salud, si estás pasando por una enfermedad grave, y has perdido
a un ser querido, en fin, sea cualquier problema que tu tengas, por favor no
dudes en acercarte al creador del Universo, Jehová Dios es su nombre, y él
estará esperándote con los brazos abiertos para cuidar de ti y sanar tu corazón
abatido y lastimado.
En este día abra el
corazón y entrégueselo a Jehová Dios, y permita que viva en su interior y
dirija su vida, y él sea su Señor y dueño de todo lo que usted haga.
Glorifíquenlo y honre su majestuoso nombre, tómelo en cuenta en todo lo que haga
y su vida cambiará de manera radical en un abrir y cerrar de ojos.
El
rey David dijo lo siguiente: “En caso de que mi propio padre y mi propia madre
de veras me dejaran, aún Jehová mismo me acogería. (Salmo
27:10).
Jehová es el Padre de
tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda
nuestra tribulación. (2 Corintios 1: 3-4).
Echen
sobre él toda su Inquietud, porque él se interesa por ustedes. (1
Pedro 5:7).
Ramón Ruiz Limón, Instigador en ciencias de la Salud, Educación, Psicología y Filosofía de la Ciencia.
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