viernes, 24 de mayo de 2019

El poder de la Fe y la Conducta Humana


El pueblo hebreo pasó 400 años en esclavitud en las tierras de Egipto.

El pueblo hebreo, pasó 400 años en cautiverio en tierra de los egipcios, este pueblo llego ahí cuando Jacob el papá de José el soñador llegó con 70 personas, y  se les doto de tierra cuando José era gobernador en Egipto. Pasaron todo este tiempo y la población hebrea, crecía de una manera vertiginosa hasta llegar a una gran población. Se estima que eran más de 2 millones de personas, que se fueron con Moisés cuando fueron liberados del yugo egipcio.

Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. (Génesis 41: 14).

Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.

Entonces Faraón quito su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello… (Génesis 41: 37-45).

Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón. Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, con pan, según el número de los hijos.

No había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán. Y recogió José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos que de él compraban; y metió José el dinero en casa de Faraón.

Acabado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: no encubrimos a nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.

Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón; pues los egipcios vendieron cada uno de sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.  (Génesis 47: 11-26).
Podemos considerar, que la población de Egipto era alrededor de 160 mil habitantes a 329 mil 674 habitantes. Para tener una idea de la distribución de la población egipcia, diremos que era como la ciudad de Mante o Tampico, Tamaulipas, según la población en 2019.

Podrían ser 22 mil 222 familias (hogares), si consideramos la cifra menor, y al considerar la otra cifra, es decir, la mayor entonces tendríamos 45 mil 694 hogares. Una ciudad con esta población, demanda una gran cantidad de servicios públicos y grandes necesidades.

Por ejemplo, la población de ciudad Tula se ubica actualmente, en la cifra de 28 mil 600 habitantes, con 7 mil 409 hogares, y si consideramos a Jaumave como ejemplo, tenemos como población, la cantidad de 16 mil 430 habitantes, con un cifra de 4 mil 501 hogares distribuidos en 43 ejidos (en la zona rural hay 9858 personas) y la cabecera municipal (en la zona urbana se ubican 6572 personas). Estas cifras corresponden a enero de 2019.

A partir del libro titulado Éxodo, capítulo 14 y versículo (página no. 98); y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron de gran manera, y clamaron a Jehová.

[…]; y Moisés dijo al pueblo: no temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraron con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.

Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda. Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios, e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.

Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo. (Éxodo 14: 9-31).

Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?

Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostro un árbol; y lo echo en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y le dijo:

Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envíe a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. (Éxodo 15: 1- 27).

El pueblo de Israel, fue alimentado con las codornices y el maná, durante su instancia en el desierto, y pasaron 40 años dando vueltas y vueltas, sin establecerse en un lugar fijo debido a la conducta y la actitud de este pueblo.

En Éxodo capítulo 20, versículo 12 al 17 se puede apreciar el decálogo de los mandamientos que debía observar el pueblo hebreo y posteriormente pasó a otros pueblos. (Éxodo 20: 1-26).

No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de los esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinaras a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera o cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

No añadirás a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

[…], las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos…

Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra.

A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los “estatutos y juicios” para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.

Más si desde allí buscares a Jehová tú Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo corazón y de toda tu alma.

Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres. (Deuteronomio 4: 1-30).  

Hasta este momento, el pueblo hebreo tenía cinco libros: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio (representa el 7.57% del total de los 66 libros que forman la Biblia). Este último libro tiene 34 capítulos, y termina en la página número 302 (representa el 17.03% del total de las páginas), con el versículo 12. Sin embargo, era muy difícil en ese momento tener un libro por hogar. Puesto que, se usaban rollos de papiro, y no había aún libros como hoy.

En el libro de Levítico en el capítulo 18, versículo 24 se lee: en ninguna de estas cosas os amancillaréis, pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.

Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo. Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas, Yo Jehová vuestro Dios. (Levítico 18: 1-30).

Y Josué hijo de Num fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

Y nunca se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en la tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel. (Deuteronomio 34: 1-12).

A continuación, pasaremos a describir la vida de este pueblo con sus jueces y reyes.

Y hubo una guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo. (1 Samuel 14: 32).

Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto.

Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aún los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de pie, y diez mil hombres de Judá.

Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec.

Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató al filo de espada.

Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; más todo lo que era vil y despreciable destruyeron. (1 Samuel 15: 1-9).

De acuerdo con cálculos realizados por el autor, consideró que al momento de salir de Egipto, el pueblo hebreo estaba constituido por grupos etarios y con la población que a continuación, se enlista: de 0 a 15 años de edad se ubicaban 521 mil 092 niñas, niños y adolescentes; de 16 a 24 años había una población de 307 mil 072 hombres y mujeres; de 25 a 50 años se identificaron 1 millón 200 mil hombres y mujeres; de 51 y más edad se calcularon la cantidad de 391 mil 935 personas entre ellos hombres y mujeres.

Al sumar las cifras parciales de las estratificaciones de edades establecidas, tenemos un total de 2 millones 420 mil 099 personas (2, 420, 099 habitantes), con edad desde cero hasta 70 y más edad, respectivamente. Toda esta población caminó por el desierto, por cuarenta años acompañado por Moisés, sin que la ropa de ellos se desgastará y ni sus sandalias. Jehová Dios les alimento con el Mana y las godornices.

Durante el reinado de Saúl, se considera que duro un periodo de 8 a 10 años, y esta persona, y fue el primer rey después de los jueces, que fue ungido por el Profeta Samuel después que el pueblo hebreo, pidiera a Jehová Dios un rey que los gobernará.

Se cree que la cantidad de 1, 332, 470 habitantes vivían en Judá, y la cantidad de 1, 087, 629 personas vivían en Jerusalén. Al sumar ambas cantidades nos da la población de 2 millones 420 mil 099 habitantes. Quizás la población era más o menos la siguiente, debido a las enfermedades y las guerras, al considerar estos dos factores y otros más, suponemos que la población a lo sumo, llegaba a 2 millones y 650 mil habitantes, y en remoto caso a 2 millones 824 mil personas. Al obtener la media aritmética de estos valores, tenemos la cantidad de 2 millones 370 mil habitantes.

Como podemos apreciar, años más tarde para el gobierno del rey David, el crecimiento de la población hebrea, se ubicó una población aproximada de 2 millones 450 mil habitantes, todos ellos distribuidos en la ciudad de Judá, Samaria y Jerusalén. Si se distribuyera esta población de manera equitativa, tendríamos la cantidad de 912 mil 333 personas en cada uno de los lugares mencionados.
Si a la cantidad de 2 millones 450 mil habitantes, le multiplicamos por 55.14% podemos obtener la cantidad de hombres y mujeres, con edad entre 20 a 59 años de edad, respectivamente. Tenemos la cantidad de 1 millón 350 mil 930 personas, todos ellos mujeres y hombres ubicados en el rango de edad mencionado.

La población de ciudad Altamira y Matamoros Tamaulipas, suman la cantidad de 667220 habitantes más 246263 habitantes, nos da la cantidad de 913 mil 483 personas, para alcanzar la cifra de 1, 350, 930; aún nos falta la cantidad de 437 mil 447 personas.

Tendríamos que incluir la población de ciudad Tampico, Tamaulipas que se ubica en la cantidad de 329 mil 674 habitantes en 2019, y la población de ciudad Mante es 112 mil 583 habitantes. Al sumar estas cantidades tenemos la cantidad de 1 millón 355 mil 740 habitantes, distribuidos en los municipios mencionados.

La cantidad de personas, que se ubican en la edad de 0 a 14 años tenemos, 702 mil 170 niños, niñas y adolescentes, distribuidos en el rango de edad mencionado. La cantidad de 213 mil 885 personas, tenían entre 15 a 19 años de edad, respectivamente.

Para tener una idea de la población que estamos describiendo, en necesario mencionar que, actualmente, la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, tiene una población mayor a 800 mil habitantes, la ciudad de Madero, tiene una población de 219 mil 324 habitantes en 2019, y Tampico se ubicó en 329 mil 674 habitantes en 2019. Al sumar estas cantidades, tenemos la cantidad de 1 millón 348 mil 998 habitantes.

La población de 60 a 75 años y más, fueron la cantidad de 180 mil 786 personas, distribuidas en las edades que se ubican dentro del rango de edades, que hemos mencionado. Si queremos tener una idea de la distribución de la población del pueblo hebreo, con relación a ciudad Valles San, Luis Potosí, esta ciudad en 2019 alcanzó una población de 158 mil 769 habitantes.

Si consideramos, la cantidad de 3 millones 452 mil habitantes, distribuidos en los 43 municipios del estado de Tamaulipas en 2019, entonces podemos decir, que la cantidad de 255 mil 103 habitantes, se reúnen en alguna iglesia cristiana (asociación religiosa).

En las ciudades de Nuevo Laredo, Matamoros, Reynosa, Victoria, Altamira, Madero, Tampico, Mante, San Fernando y González, cuyas ciudades tienen una mayor concentración de la población del estado, entonces ubicamos la cantidad de 2 millones 690 mil 186 habitantes, que corresponde al 78.13% de la población total del estado de Tamaulipas.

La otra cantidad que es el 21.87%, corresponde a un valor absoluto de los demás municipios, que son 33 y la cifra es el valor de 745 mil 052 habitantes, distribuidos en los municipios y localidades del estado.

Palabra de Jehová Dios para dirigir las sendas de los justos y hacer justicia

Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser, como he hecho. (Génesis 8: 21).

Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor descender, baja tú con Fura tu criado al campamento, y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento.

Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. Y los madianitas, los amalecitas, y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.

Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó.

Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos.

Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros.

Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón!

Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acaban de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.

Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en el lado derecho las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!

Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento.

Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat. Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, siguieron a los madianitas.

Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán.

Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb los mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.

Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madían? Y le reconvinieron fuertemente.

A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros? ¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer? Dios ha entregado en vuestra manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y qué he podido yo hacer comparado con vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él hablo esta palabra. (Jueces 7:9-25 y 8:1-3).

Y vino Gedeón al Jordán, y pasó el y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, más todavía persiguiendo.

Y dijo a los de Sucot: yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo a Zeba y Zalmuna, reyes de Madián. Y los principales de Sucot respondieron: ¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejército?

Y Gedeón dijo: Cuando Jehová haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto.

De allí subió a Peniel, y les dijo las mismas palabras. Y los de Peniel le respondieron como habían respondido los de Sucot. Y él habló también a los de Peniel, diciendo: cuando yo vuelva en paz derribaré esta torre. (Jueces 8: 4-9).

Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejército como de quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el ejército

Y huyendo Zeba y Zalmuna, él los siguió; y prendió a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de espanto a todo el ejército.

Entonces Gedeón hijo de Joás volvió de la batalla antes que el sol subiese, y tomó a un joven de los hombres de Sucot, le preguntó; y él le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones.

Y entrando a los hombres de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me zaheristeis, diciendo: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos nosotros para tus hombres cansados?

Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de Sucot. Asimismo derribó la torre de Peniel, y mató a los de la ciudad. (Jueces 8: 10-17).

Y los israeliticas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián. Más Gedeón respondió: no seré señor de vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.

Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron. Y vinieron a la casa de su padre en Ofra, mato a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem. (Jueces 9: 4-6).

Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano.

Te has enlazado con las Palabras de tu Boca, y has quedado Preso en los Dichos de tus Labios. (Proverbios 6: 2).

Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá. (Proverbios 19: 21).

Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; más el hombre entendido lo alcanzará. (Proverbios 20: 5).

Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez. (Proverbios 19: 20).
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa. (Proverbios 21: 20).

Porque los Caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios 5: 21).

De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? (Proverbios 20: 24).

Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27).

Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Proverbios 21: 2).

El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien. (Proverbios 19: 8).

Los pensamientos del Diligente ciertamente tienden a la Abundancia; más todo el que se Apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21: 5).

Honra es del hombre dejar la contienda; más todo insensato se envuelve en ella. (Proverbios 20: 3).

El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios es entendido. (Proverbios 17: 27-28).

Al que piensa hacer el mal, le llamarán hombre de malos pensamientos. El pensamiento del necio es pecado, y abominación a los hombres el escarnecedor. (Proverbios 24: 8-9).

Porque para el malo no habrá buen fin, y la lámpara de los impíos será apagada. (Proverbios 24: 20).

La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. (Proverbios 19: 3).

El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado de mal. (Proverbios 19: 23).

Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él. Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión. (Proverbios 26: 4-5).

El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. (Proverbios 21: 23).

Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá de sus frutos. (Proverbios 18: 20-21).

Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama. La boca del necio es quebrantamiento para sí y sus labios son lazos para su alma. (Proverbios 18: 6-7).

Aguas profundas son las Palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría. (Proverbios 18: 4).

El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia. (Proverbios 18: 15).

El que posee entendimiento ama su alma; el que guarda la inteligencia hallará el bien. (Proverbios 19: 8).
Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; más no se apresure tu alma para destruirlo. El de gran ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males. (Proverbios 19: 18-19).
Los azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón. (Proverbios 20: 30).
El perverso de corazón nunca hallará el bien, y el que revuelve con su lengua caerá en el mal. (Proverbios 17: 20).
El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura a la que dio a luz. (Proverbios 17: 25).
El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; y el padre del necio no se alegrará. (Proverbios 17: 21).
Aun el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta. (Proverbios 20: 11).
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22: 6).

            Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. (Génesis 3: 17-19).

[…]; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. (Génesis 8: 21).

Adquiere Sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; no la dejes, y ella te guardará; amala, y te conservará. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría, y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza, corona de hermosura te entregará. (Proverbios 4: 5-9).
El fruto del justo es árbol de vida… (Proverbios 11:30).

El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12: 2).

Los pensamientos de los justos son rectitud; más los consejos de los impíos, engaño. Las palabras de los impíos son asechanzas para derramar sangre; más la boca de los rectos los librará. (Proverbios 12: 5-6).

Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa de los justos permanecerá firme. Según la sabiduría es alabado el hombre; más el perverso de corazón será menospreciado. (Proverbios 12: 7-8).

El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos. (Proverbios 12: 14).

Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. (Proverbios 6: 2).

La tierra será enteramente vaciada, completamente saqueada, porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se destruyó, cayó la tierra; enferma, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.

Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. (Isaías 24: 3-5).

El que camina en integridad anda confiado; más el que pervierte sus caminos será quebrantado. (Proverbios 10: 2-9).

Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos. El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas. En los labios del prudente se halla la sabiduría; más la boca del necio es calamidad cercana. (Proverbios 10: 11-14).
En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente. Plata escogida es la lengua del justo; más el corazón de los impíos es como nada.
Más los necios mueren por falta de entendimiento. La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza en ella. (Proverbios 10: 19-22).
Del fruto de su boca, el hombre comerá el bien; más el alma de los prevaricadores hallará el mal. El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. (Proverbios 13: 2-3).
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de los labios. (Proverbios 6: 2).
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en Palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves (barcos, transatlánticos, submarinos, vehículos, etc.); aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.
Así también la Lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Y la Lengua es un fuego, un mundo de maldad. La Lengua está puesta entre muchos miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
Porque toda naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana, es decir, por el hombre. Este ha domesticado a los animales por muy grandes o bravos que sean, han sido sometidos por el hombre a través del tiempo.
Pero ningún hombre puede domar la Lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella, bendecimos al Dios Padre, y con ella, maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3: 2-12).
La soberbia del hombre le abate; pero el humilde de espíritu sustenta la honra. El temor del hombre podrá lazo; más el que confía será exaltado. (Proverbios 29: 23 y 25).
Palabras clave: el pensamiento del diligente, el hombre sabio, el hombre entendido e inteligente, el hombre insensato, el hombre necio, los caminos del hombre, el espíritu del hombre,
Se levantó, pues David, y con los seiscientos hombres que tenía consigo se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. Y moró David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada uno con su familia; David con sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Y vino a Saúl la nueva de que David había huido a Gat, y no lo buscó más. (1 Samuel 27: 1-4).
Y David dijo a Aquis: si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy.
Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.
Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis.
Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeando hoy? Y David decía: en el Neguev de Judá y el Neguev de Jarameel, o en el Neguev de los ceneos.
Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: no sea que den aviso de nosotros y digan: esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos.
Y Aquis creía a David, y decía: él sea ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo. (1 Samuel 27: 5-12).
Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. Y David respondió a Aquis: muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida. (1 Samuel 28: 1-2).
Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos.
Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acampó en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.
Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los profetas.
Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de Adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de Adivinación.
Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha dicho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David.
Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.
Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. (1 Samuel 28: 3-19).
Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente él obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría, la obstinación, por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová.

Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. (1 Samuel 15: 22-30).

Vosotros que en otro tiempo no eráis pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 10).

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3: 16).

No os conforméis a este siglo, sino Transformaos por medio de la Renovación de vuestro Entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12: 2).

Por tanto, debemos de reconocer, como dice Deuteronomio 32: 39, “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; no hay quien pueda librar de mi mano”.

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la Vida y el Bien, la Muerte y el Mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra… (Deuteronomio 30: 15-16).

Más si tu corazón (la conciencia o atención plena) se apartaré y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la Vida y la Muerte, la Bendición y la Maldición; escoge, pues, la Vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es Vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra… (Deuteronomio 30: 17-20).

[…], ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9: 14).

Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… (Hebreos 7: 22-28).

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia, y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8: 10-11).

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8: 12-17).
[…], que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.
Los cuales, después que perdieron toda “Sensibilidad”, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del “Viejo Hombre”, que está viciado conforme a los “deseos engañosos”, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del Nuevo Hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4: 17-24).

[…], fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la Armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado, estar firmes.

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la Coraza de Justicia, y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la Paz.

Sobre todo, tomad el Escudo de la Fe, con que podáis apagar todos los dardos de Fuego del Maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos, […]. (Efesios 6: 10-18).

Pero Dios, que es rico en Misericordia, por su Gran Amor con que nos amó, aun estando nosotros Muertos en Pecados, nos dio Vida juntamente con Cristo, por la gracia sois salvos.

Y juntamente con él nos Resucitó, y asimismo, nos hizo sentar en los Lugares Celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su Gracia en su Bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Porque por Gracia sois salvos por medio de la Fe; y esto no de vosotros, pues es Don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha a mano en la carne.
“En aquel  tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los Pactos de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”. Pero ahora Cristo  Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la Sangre de Cristo.
Porque él es nuestra Paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las Enemistades, la ley de los mandamientos expresados en Ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la Cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las Enemistades.
Y vino y anunció las Buenas Nuevas de Paz a vosotros que estabais lejos, y  a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2: 1-22).
La Palabra de Dios, en el Evangelio de Juan, menciona: El que ama su vida, la perderá, y el que aborrece su vida en este mundo, para Vida Eterna la guardará”. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12: 25-26).
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1: 3-4).
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo se manifestado, como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.
Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1: 13-16).
Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 9-10).
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y Obispo de vuestras almas. (1 Pedro 2: 25).
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. (1 Pedro 4: 6-7).

Jehová no dejará padecer hambre al justo; más la iniquidad lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido. (Proverbios 10: 2).

En resumen, podemos mencionar que, si realmente queremos saber si existe un manual, que nos permita guiar nuestra vida diaria, es decir, nuestra existencia hacia un mejor porvenir, quiero decirles con mucha humildad, que si existe, y este es la Palabra de Dios, conocida como la Santa Biblia.

En este conjunto de 66 libros y 1773 páginas, encontrará cada uno de ustedes, tanto en el antiguo y nuevo testamento, las mejores palabras que serán como un bálsamo para sanar y curar tu alma y su angustiado espíritu.

Por mi parte, no sé qué situaciones difíciles haya tenido que atravesar en su niñez, adolescencia, o actualmente en su vida. Sin embargo, por más difícil y angustioso que haya sido el camino, que este recorriendo en su vida o le haya tocado recorrer, quiero decirle que existe otra gran oportunidad, y estoy completamente convencido, que este nuevo camino en su vida, le permitirá cambiar totalmente su angustia, sufrimiento, dolor y desesperación a un estado de paz y tranquilidad, y sobre todo, comenzar una nueva vida llena de dicha y alegría.

En su interior existen palabras, para cada situación que estés pasando desde problemas en tu matrimonio, de salud, si estás pasando por una enfermedad grave, y has perdido a un ser querido, en fin, sea cualquier problema que tu tengas, por favor no dudes en acercarte al creador del Universo, Jehová Dios es su nombre, y él estará esperándote con los brazos abiertos para cuidar de ti y sanar tu corazón abatido y lastimado.

En este día abra el corazón y entrégueselo a Jehová Dios, y permita que viva en su interior y dirija su vida, y él sea su Señor y dueño de todo lo que usted haga. Glorifíquenlo y honre su majestuoso nombre, tómelo en cuenta en todo lo que haga y su vida cambiará de manera radical en un abrir y cerrar de ojos.

El rey David dijo lo siguiente: “En caso de que mi propio padre y mi propia madre de veras me dejaran, aún Jehová mismo me acogería. (Salmo 27:10).

Jehová es el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda nuestra tribulación. (2 Corintios 1: 3-4).

Echen sobre él toda su Inquietud, porque él se interesa por ustedes. (1 Pedro 5:7).

Ramón Ruiz Limón, Instigador en ciencias de la Salud, Educación, Psicología y Filosofía de la Ciencia.

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