martes, 16 de abril de 2019

El hombre interior y su relación con el Creador



Introducción

Desde la más remota antigüedad, el ser humano, sin lugar a dudas, ha preguntado en algún momento de su vida, ¿cómo fue creado el Planeta Tierra y todo cuanto hay en él (plantas, animales, el ciclo hidrológico del agua, las estaciones del año, el movimiento de traslación y rotación del planeta tierra, el sol, las estrellas, la lunas, las constelaciones y todo cuanto existe en el Universo, es decir, las diferentes formas de la materia y la energía), sin dejar a un lado al hombre; quién lo creó y hace cuánto fue creado?

¿Quién y cómo fue creado el ser humano?

Entonces dijo Dios:

Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dio lo creó; varón y hembra, los creó. (Génesis 1: 26-27).

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová entre los árboles del huerto. (Génesis 3: 7-8).

Y dijo Jehová Dios: he aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también el árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. (Génesis 3: 22-24).

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios (ángeles caídos) que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Y dijo Jehová: no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años.

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Y vió Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos  del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que le creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos creado.

Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. (Génesis 6: 1-7).

Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios a Noé: he decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. (Génesis 6: 11-13).

Más estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos. Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos. (Génesis 6: 18 y 21).

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40: 29-31).

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41: 10).

2.- JESÚS DE NAZARET ES LLEVADO AL DESIERTO Y TENTADO POR SATANÁS.

En un libro muy antiguo, conocido como la Santa Biblia reina Valera 1960, dice lo siguiente: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

Entonces el diablo le dijo: Si eres hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra de Dios.

Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito esta: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden, y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.

Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. (Lucas 4: 1-12).

3.- EL QUERUBÍN PERFECTO QUE FUE DESTERRADO DEL CIELO POR SU MALDAD: Satanás.

Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo¡ (Apocalipsis 12:12).

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo del hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: por cuanto se enalteció tu o corazón, y dijiste: yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios; he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto.

Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros. Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas s ha enaltecido tu corazón.

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios, por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor.

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: así ha dicho Jehová el Señor: tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles u flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.

A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.

Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojé por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.

Todos lo que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser. (Ezequiel 28: 1-19).

3.- EL VERBO SE HIZO CARNE Y VIVIÓ ENTRE NOSOTROS COMO HOMBRE.

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondiendo Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tiene el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

Respondiendo la mujer  y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido. Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; eso has dicho con verdad.

Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

Jesús le dijo. Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

Más la hora viene, y ahora es, cuando los Verdaderos Adoradores Adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad en necesario que adoren.

Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo, cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer, sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? O, ¿Qué hablas con ella? Entonces la mujer dejo el cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres; venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho, ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.

Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrán traído alguien de comer?

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (Juan 4: 7-34).

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en donde vivir. Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.

Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad habitable. Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien el alma hambrienta.

Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros. Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo.

Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; cayeron, y no hubo quien los ayudase. Luego que clamaron a Jehová en su angustia, los libró de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sobra de la muerte, y rompió sus prisiones.

Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.

Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.

Envió su Palabra, y los sanó, y los libro de su ruina. Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo. (Salmos 107: 4-22).

4.- LA VIDA DEL REY SAÚL Y DE DAVID: dos ungidos por Jehová.

Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.

Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban  en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí.

Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte. Pero el profeta Gad dijo a David; No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret. (1 Samuel 22:1-5).

Entonces Doeg edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a Ahimelec hijo de Ahitob, el cual consultó por él a Jehová y le dio provisiones, y también le dio la espada de Goliat el filisteo.

Y el rey (Saúl) envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey. Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío.

[…] Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ello que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová.

Entonces dijo el rey a Doeg: Vuélvete tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino.

Y a Nob, ciudad de sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños y hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.

Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David. Y Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. (1 Samuel 22:1-5, 9-12, 17-19 y 21-22).

David entonces se levantó contra sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a Saúl la nueva de que David se había escapado de Keila, y desistió de salir.

Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.
Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se estuvo en Hores, en el desierto de Zif. Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios.

Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. Y ambos hicieron pacto delante de Jehová; y David se quedó en Hores, y Jonatán se volvió a su casa. (1 Samuel 23: 13-18).

Si temiereis a Jehová y le sirviereis, y oyeres su voz, y no fuereis Rebeldes a la Palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien.

Más si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis Rebeldes a la Palabra de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. (1 Samuel 12: 14-15).

No os apartéis en pos de Vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades. Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.

Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro Corazón, pues, considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.

Más si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey perecerá. (1 Samuel 12: 21-22. Y 24-25).

5.- ¿EN QUIÉN DEBEMOS PONER LA CONFIANZA Y A QUIÉN DEBEMOS OFRECER NUESTROS PROYECTOS DE VIDA?

Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes. (Salmos 118: 8-9).

Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la Ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo corazón le buscan; pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos.

De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu Palabra. Lámpara es a mis pies tu Palabra, y Lumbrera a mi camino. Juré y ratifiqué que guardaré tus justos juicios.  (Salmos 119:1-3, 9-11 y 15, 101 y 105-106).

El rey David, es ungido por el profeta Samuel, y luchó contra el gigante filisteo llamado Sansón. Después de golpear la cabeza de este con la piedra y una honda y por supuesto, con la ayuda de Jehová Dios es considerado un hombre de valor.

Sin embargo, su valentía hace despertar en el rey Saúl la envidia y este comienza a rechazarlo e inclusive desea la muerte de David. Al darse cuenta de esta actitud por parte de Saúl, David decide huir y se va a refugiar a la cueva con los cuatrocientos.

Desde los veinte años hasta los veintinueve años, David se la paso huyendo de Saúl y finalmente, cuando Saúl es asesinado y toda su familia, David es propuesto como rey para gobernar  Judá y Jerusalén.

A los treinta años comenzó su reinado, y reinó durante cuarenta años, a los sesenta años durmió, y le sucedió en su reino su hijo Salomón, este también gobernó cuarenta años, y después de él, el reino se dividió tal como lo había anunciado Jehová Dios, esto debido a que el rey Salomón se desvió de cumplir con los estatutos, decretos y mandamientos que Jehová les había prescrito, puesto que, este tuvo mil mujeres, y la gran mayoría de ellas provenían de otros pueblos que adoraban a ídolos.

Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. Estaré en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre. (Ezequiel 37: 14, 26-28).

Porque todos los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. […]. (2 Crónicas 16: 9).

Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él (Jehová Dios) tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia.

Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serán fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron.

La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro.

Te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos suplicarán tu favor. (Job 11: 13-19).

6.- Con Dios está la sabiduría y el poder, suyo es el consejo y la inteligencia.

Si el derriba, no hay quien edifique; encerrará al hombre, y no habrá quien abra. Si él detiene las aguas, todo se seca; se las envía, destruyen la tierra. Con él está el poder y la sabiduría; suyo es el que yerra, y el que hace errar.

El hace andar despojados de consejo a los consejeros, y entontece a los jueces. El rompe las cadenas de los tiranos, y les ata una soga a sus lomos. El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los poderosos.

Priva de habla a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo. El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, y los hace vagar como por yermo sin camino.

Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, y los hace errar como borrachos. (Job 12: 13- 25).

Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido. (Salmos 63: 6-8).

La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítese la flor; más la Palabra de Dios nuestro permanece para siempre. (Isaías 40: 7-8).

Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. (Isaías 40: 22-23).

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41: 10).

He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.

He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.

Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriaras en el Santo de Israel. (Isaías 41: 11-16).

Los afligidos y menesterosos buscaran las aguas, y no las hay, seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel, no los desampararé.

En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanque de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. (Isaías 41: 17-18).

Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos, el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:

Yo Jehová te he llamado en justicia y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por la luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casa de prisión a los que moran en tinieblas.

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. (Isaías 42: 5-8).

Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.

Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses. (Isaías 42: 16-17).

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. (Isaías 60: 1-3).

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel, a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro.

A consolar a todos los enlutados, a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

Y vosotros seréis llamados “sacerdotes de Jehová”, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes. (Isaías 61: 1-3, y 6).

Si dijeres en tu corazón; ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Para la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus calcañares.

Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.

Por amor a tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono, acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros. (Jeremías 13:22 y 14: 20-21).

Jehová es mi Pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Conformará mi Alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en Valle de Sombra de Muerte[1], no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu Vara y tu Cayado me infundirán aliento. (Salmo 23: 1-4).

¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su Alma a cosas Vanas, ni jurado con engaño.

El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación. (Salmos 24: 3-5).

Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus Sendas. Encamíname en tu Verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.

Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetúas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová. (Salmos 25: 4-7).

¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra.

La comunión íntima de Jehová es con los que temen, y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él saciará mis pies de la red. (Salmos 25: 12-15).

7.- Un ejemplo de la ayuda que Jehová proporciona a sus siervos.

Dieron aviso a David, diciendo: He aquí que los filisteos combaten a Keila, y roban las eras. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Iré a atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila.

Pero los que estaban con David le dijeron: He aquí que nosotros aquí en Judá estamos con miedo, ¿cuánto más si fuéremos a Keila contra el ejército de los filisteos?

Entonces David volvió a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió y dijo: Levántate, desciende a Keila, pues, yo entregaré en tus manos a los filisteos.

Fue, pues, David con sus hombres a Keila, y peleó contra los filisteos, se llevó sus ganados, y les causó una gran derrota; y libró David a los de Keila. (1 Samuel 23: 1-5).

Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? (Salmos 42:1-2).

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues, antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley no se inculpa de pecado.

No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es la figura del que había de venir.

Pero el don no fue como la transgresión, porque ni por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la Gracia y el Don de Dios por la Gracia de un hombre, Jesucristo.

Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. (Romanos 5: 12-16).

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo. Jesucristo, los que reciben la abundancia de la Gracia y del Don de la Justicia.

Así que, como por la transgresión de uno vino la Condenación a todos los hombres, de la misma manera por la Justicia uno vino a todos los hombres, la justificación de vida.

Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el Pecado reinó para muerte, así también la Gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor Nuestro. (Romanos 5: 17-21).

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en Vida Nueva.

Porque fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro Viejo Hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. (Romanos 6: 4-6).

Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus Concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al Pecado como instrumentos de Iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros en Dios como instrumentos de justicia.

Porque el Pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la Ley, sino bajo la Gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.

¿No sabéis que si sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del Pecado para Muerte, o sea de la Obediencia para Justicia?

Pero gracias a Dios, que aunque eráis esclavos del Pecado, habéis obedecido de Corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados, y libertados del Pecado, vinisteis a ser “siervos de la Justicia”.

Hablo como humano, por vuestra “humana debilidad” (mente carnal); que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la Inmundicia y a la Iniquidad, así ahora para Santificación presentad vuestro miembros para servir a la justicia.

Por cuanto erais esclavos del Pecado, erais libres acerca de la Justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es Muerte.

Más ahora que habéis sido libertados del Pecado y hecho siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la Santificación, y como fin, la Vida Eterna. Porque la paga del Pecado es Muerte, más la dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.  (Romanos 6: 10-23).

Porque siendo enemigos, fuimos “reconciliados con Dios” por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos Salvos por su vida.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la Reconciliación. (Romanos 5: 10-11).

Porque mientras estábamos en la Carne, las Pasiones Pecaminosas que eran por ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para Muerte.

Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el Pecado que mora en mí.

Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne (la “mente carnal” está sujeta a las concupiscencias, lascivia y pasiones del cuerpo), no mora, el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el Pecado que mora en mí.  

Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el “Hombre Interior”, me deleito en la ley de Dios.  (Romanos 7: 5-6).

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras Pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y andéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís, pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en Vuestros Deleites.

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? (Santiago 4: 1-5).

Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4: 7-8).

Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. (Santiago 4: 10).

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del Pecado, condenó al Pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la Carne (cuerpo) es Muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Por cuanto los designios de la Carne (el cuerpo y el mundo) son enemistad contra Dios; por que no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne (el cuerpo y el mundo) no pueden agradar a Dios.

Más vosotros que no vivís según la Carne (Cuerpo y el mundo), sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y su alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del Pecado, más el Espíritu vive a causa de la Justicia, y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Así que, hermanos, deudores somos, no a la Carne (el cuerpo y el mundo), para que vivamos conforme a la carne (el cuerpo y al mundo); porque si vivís conforme a la carne (el cuerpo y el mundo), moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir la obras de la carne (el cuerpo y el mundo), viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8: 2-17).

9.- Las situaciones difíciles (tribulaciones) o problemas templan el alma y espíritu.
Todos pasamos por momentos difíciles, bien sea por problemas económicos, desempleo, enfermedades, adicciones, problemas en nuestros matrimonios otras relaciones.

Estas situaciones nos oprimen y nos debilitan, por medio de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, y nos causan dolor, sufrimiento y angustia.

Sin que usted se dé cuenta, Jehová Dios no ignora su dolor, todo lo contrario, él se preocupa genuinamente por usted y desea tener una relación personal con usted para que pueda experimentar su amor y una paz verdadera en su vida.

9.1.- El verdadero problema

Lo que le preocupa o agobia hoy no es el verdadero problema, sino la separación que existe entre usted y Dios, por causa del pecado, bien sean los tipos de pensamientos, palabras y acciones erradas.

Usted fue creado para tener una relación íntima y personal con Jehová Dios, su creador, pero la Biblia dice que todos somos pecadores y por eso estamos lejos de Dios (Romanos 3:23). Es por esto, que no puede experimentar el amor de Dios en su vida. Mucho menos la dicha y la felicidad, aunque tenga bienes.

Probablemente usted ha tratado de obtener la salvación mediante sus propios esfuerzos, “siendo una buena persona”, tratando de hacer más cosas buenas que malas, a través de la religión, etc.

Pero la Biblia dice que, somos salvos únicamente por fe en Jesús, no por las buenas obras que hagamos. (Efesios 2: 8-9).

9.2.- La única solución

Dios nos ama, y por eso, ha provisto la solución al problema del “pecado”, al enviar a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz y pagar el precio por nuestros pecados y darnos, el regalo de la vida eterna. (Juan 3:13 y 15-21).

Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8).

9.3.- El único camino

Jesús es el único camino a Dios. Jesús mismo, dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino es por mí. (Juan 14:6).

La Biblia también nos dice, que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5), Jesús es el único intercesor, que el hombre pecador necesita para ser perdonado y acercarse a Dios.

Solo Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para que podamos tener una relación personal con Dios y pasemos, la eternidad con él en el cielo.

9.4.- Primer Paso

Si ha comprendido lo que leyó, y reconoce que es un “pecador” y que solo por medio de Jesucristo, puede obtener el perdón de sus pecados y el regalo de la vida eterna. Le invitamos a que reciba a Cristo por fe a través de una pequeña oración como la siguiente:

Señor Jesús, reconozco que soy pecador y te pido perdón por todos mis pecados. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y resucitar de los muertos para darme vida eterna.

Te invito a entrar a mi corazón y rindo mi vida para ti para que seas mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por darme vida eterna. Toma el control de mi vida. Hazme la persona que tú quieres que sea. Amén.

Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. (1 Juan 5:11).

El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Jehová: más el que endurece su corazón caerá en el mal. (Proverbios 28: 13-14).

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una almud, sino sobre candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras “buenas obras”, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:14-16).

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 5: 17-20).

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. (Salmos 37: 23-24).

Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. (Salmos 37: 11).

Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; más la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredaran la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. (Salmos 37: 27-29).

La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán. (Salmos 37: 30-31).

Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron. (Salmos 37: 39-40).

¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por dónde ha de ir, y a quien Dios he encerrado? (Job 4: 23).

Porque la aflicción no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra. Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción. (Job 5: 6-7).

Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a él mi causa; el cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número; que da lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos, que pone a los humildes en altura, y a los enlutados levanta a seguridad.

Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada, que prende a los sabios en la astucia de ellos, y frustra los designios de los perversos.

De día tropiezan con tinieblas, y a mediodía andan a tientas como de noche. Así libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta; pues es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerrará su boca.

He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

Porque él es quién hace la llaga, y él la vendará; el hiere, y sus manos curan. En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.

En el hambre te salvará de la muerte, y del poder de la espada en la guerra. Del azote de la lengua será encubierto; no temerás la destrucción cuanto viniere.

De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las fieras del campo; pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, y las fieras del campo estarán en paz contigo.

Sabrás que hay paz en tu tienda; visitarás tu morada, y nada te faltará. Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha, y tu prole como la hierba de la tierra.

Vendrás en la vejez a la sepultura, como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; óyelo, y conócelo tú para tu provecho. (Job 5: 8-27).

Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso, si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia.

Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande. (Job 8: 5-7).

Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra. (Job 8: 9).

Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien? El arranca los montes con su furor, y no saben quién los trastornó; el remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas; él manda al sol, y no sale; y el sella las estrellas; el solo extendió los cielos, y anda sobre las olas del mar.

El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, y los lugares secretos del sur; él hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número. He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; pasará, y no lo entenderé.

He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá’?: ¿Qué haces? (Job 9: 1-12).

10.- El poder de las palabras (dichos de la boca y los labios) y la sabiduría.

Adquiere Sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; no la dejes, y ella te guardará; amala, y te conservará. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría, y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza, corona de hermosura te entregará. (Proverbios 4: 5-9).
El fruto del justo es árbol de vida… (Proverbios 11:30).

El bueno alcanzará favor de Jehová; más él condenará al hombre de malos pensamientos. (Proverbios 12: 2).

Los pensamientos de los justos son rectitud; más los consejos de los impíos, engaño. Las palabras de los impíos son asechanzas para derramar sangre; más la boca de los rectos los librará. (Proverbios 12: 5-6).

Dios trastornará a los impíos, y no serán más; pero la casa de los justos permanecerá firme. Según la sabiduría es alabado el hombre; más el perverso de corazón será menospreciado. (Proverbios 12: 7-8).

El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; y le será pagado según la obra de sus manos. (Proverbios 12: 14).

Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. (Proverbios 6: 2).

La tierra será enteramente vaciada, completamente saqueada, porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se destruyó, cayó la tierra; enferma, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.

Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. (Isaías 24: 3-5).

Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.

Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará. Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.

Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en presión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días. La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso. (Isaías 24: 19-23).

La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. (Isaías 40: 7-8).

Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.

El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. (Isaías 40: 22-23).

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece; ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. (Isaías 40: 28).

Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. (Isaías 30: 18).

… y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina. (Isaías 29: 24).

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10).

Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.

Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. (Corintios 1: 25-29).

Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? (Santiago 2:5).
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1: 3-4).

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo se manifestado, como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1: 13-16).

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2: 9-10).

Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y Obispo de vuestras almas. (1 Pedro 2: 25).

Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. (1 Pedro 4: 6-7).

Los tesoros de maldad no serán de provecho; más la justicia libra de muerte. (Proverbios 10: 2).

Jehová no dejará padecer hambre al justo; más la iniquidad lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido.

El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza. Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

La memoria del justo será bendita; más el nombre de los impíos se pudrirá. El sabio de corazón recibirá los mandamientos; más el necio de labios caerá.

El que camina en integridad anda confiado; más el que pervierte sus caminos será quebrantado. (Proverbios 10: 2-9).

Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos. El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas. En los labios del prudente se halla la sabiduría; más la boca del necio es calamidad cercana. (Proverbios 10: 11-14).

En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente. Plata escogida es la lengua del justo; más el corazón de los impíos es como nada.

Más los necios mueren por falta de entendimiento. La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza en ella. (Proverbios 10: 19-22).

Del fruto de su boca, el hombre comerá el bien; más el alma de los prevaricadores hallará el mal. El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. (Proverbios 13: 2-3).

Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de los labios. (Proverbios 6: 2).

Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en Palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves (barcos, transatlánticos, submarinos, vehículos, etc.); aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la Lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Y la Lengua es un fuego, un mundo de maldad. La Lengua está puesta entre muchos miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Porque toda naturaleza de bestias y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana, es decir, por el hombre. Este ha domesticado a los animales por muy grandes o bravos que sean, han sido sometidos por el hombre a través del tiempo.

Pero ningún hombre puede domar la Lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Con ella, bendecimos al Dios Padre, y con ella, maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. (Santiago 3: 2-12).

La soberbia del hombre le abate; pero el humilde de espíritu sustenta la honra. El temor del hombre podrá lazo; más el que confía será exaltado. (Proverbios 29: 23 y 25).

11.- La importancia de guardar los mandamientos y buscar la Sabiduría.

Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios 5: 21).

La obra del justo es para vida; más el fruto del impío es para pecado. Camino de vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra. (Proverbios 10: 16-17).

El hombre rico es sabio en su propia opinión; más el pobre entendido lo escudriña. (Proverbios 28: 11).

Guarda mis mandamientos y vivirás, mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. (Proverbios 7: 2-3).

Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan heredad, y que yo llene sus tesoros. (Proverbios 8: 20-21).

Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Yo la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos.

El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder.

Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia. Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra. Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.

Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y rédito mejor que la plata escogida.

Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros.

Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra.

Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada.

No había aún hecho aún la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo.

Cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra.

Con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día todo tiempo. Me regocijo en la parte habitable de la tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres. (Proverbios 8: 11-31).

Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.

Más el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte. (Proverbios 8: 34-36).

El que en integridad camina será salvo; más el de perversos caminos caerá en alguno. (Proverbios 28: 18).

El que hace errar a los rectos por el mal camino, el caerá en su misma fosa; más los perfectos heredarán el bien. (Proverbios 28: 10).

En la transgresión del hombre malo hay lazo; más el justo cantará y se alegrará. (Proverbios 29: 6).

¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos?

Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo:

Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; más no quisieron oír.

La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. (Isaías 28: 9-13).

Por eso dice la biblia; escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la Vida Eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. (Juan 5: 39-40).

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. (Juan 5: 24).

Mirad hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: 
                   Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice:

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. (Hebreos 3: 12-15).


12.- Conclusiones

Pues, como hemos visto en cada uno de los párrafos anteriores, si continuamos viviendo nuestra vida cotidiana, conforme a los deseos y concupiscencias del cuerpo y del mundo, entonces nos convertimos en enemigos de Jehová Dios.

Por lo tanto, debemos de aprender, a reflexionar en nuestro corazón que Jehová, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Ante esto, debemos guardar sus estatutos y sus mandamientos, los cuales ha puesto a disposición nuestra a través de los profetas (esto hace más de 4 mil años).

Si realmente, queremos que nos vaya bien a nosotros y a nuestros hijos después de nosotros, y se prolongue nuestros días sobre la tierra y abunden las bendiciones en todo lo que tengamos y hagamos, entonces busquemos a Jehová cada día de nuestra vida.

Por tanto, debemos de reconocer, como dice Deuteronomio 32: 39, “Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano; no hay quien pueda librar de mi mano”.

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la Vida y el Bien, la Muerte y el Mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra… (Deuteronomio 30: 15-16).

Más si tu corazón (la conciencia o atención plena) se apartaré y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando...

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la Vida y la Muerte, la Bendición y la Maldición; escoge, pues, la Vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es Vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra… (Deuteronomio 30: 17-20).

Como podemos apreciar, quizás una gran mayoría de personas, se preguntarían por qué, nuestros bisabuelos, abuelos y nuestros padres, en ningún momento nos hablaron acerca de esta sabiduría divina, que tiene más de 4 mil años.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6 y 8).

Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón (conciencia) las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo:

Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. (Hebreos 8: 10-11).

[…], ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9: 14).

Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto… (Hebreos 7: 22-28).

Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia, y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8: 10-11).

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8: 12-17).

[…], que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

Los cuales, después que perdieron toda “Sensibilidad”, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del “Viejo Hombre”, que está viciado conforme a los “deseos engañosos”, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del Nuevo Hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4: 17-24).

[…], fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la Armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

Por tanto, tomad toda la Armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado, estar firmes.

Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la Coraza de Justicia, y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la Paz.

Sobre todo, tomad el Escudo de la Fe, con que podáis apagar todos los dardos de Fuego del Maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos, […]. (Efesios 6: 10-18).

No añadirás a la Palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra, porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación gran es esta.

Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿Qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

El día que estuviste delante de Jehová tu Dios, en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúnete el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos.

Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tabla de piedra. Dice Moisés, a mí también me mando Jehová en aquel tiempo que os enseñase los Estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella.

Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra.

Figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra.

No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos, y les sirvas, porque Jehová tu Dios los ha concebido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios Celoso.

Más si desde allí buscares a Jehová tú Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Cuando estuvieres en Angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieras a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios, no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres. (Deuteronomio 4: 1-30).

Aprende, pues, hoy y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre. (Deuteronomio 4: 39-40).

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. (Deuteronomio 7: 9-10).

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que nos sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. (Deuteronomio 8: 1-9).

Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas, estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre de Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia, y cumpliste tu palabra, porque eres justo. (Nehemías 9: 6-7).

Y sobre el monte Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el “día de reposo” santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.

Les diste pan del cielo en su hambre, y en la sed les casaste aguas de la peña, y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se las darías.

La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.

Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. (Deuteronomio 9: 13-29).

Más por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.

Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, más nosotros hemos hecho lo malo. (Nehemías 9: 30-38).

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (primogénito), a quién constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el Universo.

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y a la imagen de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la “palabra de poder”, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. (Hebreos 1: 1-3).

Tú, oh Señor (Jehová Dios), en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán. (Hebreos 1: 10-12).

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente:

            El Señor  es mi ayudador; no temeré lo que pueda hacer el hombre.

Jesucristo en el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. (Lucas 5: 32).

No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovechan a los que se han ocupado de ellas. (Hebreos 13: 5-6 y 8-9).

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.

Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.

Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que se levantó de los muertos.

Y vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2: 8-15).

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocarás, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;  y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. (Jeremías 29: 11-12).

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice jehová:

Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón y yo seré a ellos por Dios, y ellos me será mi pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: va; porque todos me reconocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31: 33-34).

Por nada estéis Afanoso, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la Paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones, y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7).

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 19).

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. (Colosenses 3: 5-9).

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de la vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis  tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. (Lucas 21: 34-36).

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Jesús le dijo: ¿no te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11: 25-26 y 40).

Y él os dio vida a nosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la Corriente de este mundo, conforme al Príncipe de la Potestad del Aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.

Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los Deseos de nuestra Carne, haciendo la Voluntad de la Carne (concupiscencia y lascivia) y de los Pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de la ira, lo mismo que los demás.

Pero Dios, que es rico en Misericordia, por su Gran Amor con que nos amó, aun estando nosotros Muertos en Pecados, nos dio Vida juntamente con Cristo, por la gracia sois salvos.

Y juntamente con él nos Resucitó, y asimismo, nos hizo sentar en los Lugares Celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su Gracia en su Bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Porque por Gracia sois salvos por medio de la Fe; y esto no de vosotros, pues es Don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha a mano en la carne.

“En aquel  tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los Pactos de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”. Pero ahora Cristo  Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la Sangre de Cristo.

Porque él es nuestra Paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las Enemistades, la ley de los mandamientos expresados en Ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la Cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo matando en ella las Enemistades.

Y vino y anunció las Buenas Nuevas de Paz a vosotros que estabais lejos, y  a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2: 1-22).

La Palabra de Dios, en el Evangelio de Juan, menciona: El que ama su vida, la perderá, y el que aborrece su vida en este mundo, para Vida Eterna la guardará”. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12: 25-26).

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y oí una gran voz del cielo que decía:

            He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá Muerte, ni habrá más Llanto, ni Clamor, ni Dolor, porque las primeras cosas pasaron.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Y me dijo: Hecho está: Yo soy el Alga y el Omega, el principio y el fin. Al que tuviere Sed, yo le daré gratuitamente  de la Fuente de Agua de la Vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,  los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la Muerte Segunda. (Apocalipsis 21: 1-8).

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él emana:
La vida y la muerte.

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22: 4).

Ramón Ruiz Limón.

Escritor e investigador en ciencias de la salud, educación y filosofía de la ciencia. Asesor en redacción de Tesis de Licenciatura, Maestría, Doctorado y Postdoctorado en español e inglés.

Autor de libros como:

Historia y evolución del pensamiento científico, el método científico y sus etapas, el método didáctico y su relación con la ciencia, el conocimiento silencioso, el viaje al poder de la conciencia, el poder de los dichos de la boca y del pensamiento, entre otros.



[1] David en la cueva de Adulam. Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los Afligidos; y todo el que estaba Endeudado, y todos los que se hallaban en Amargura de Espíritu y fue hecho Jefe de ellos, y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. (1 Samuel 22: 1-2. Biblia Reina Valera 1960)

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