4.- EL APRENDIZAJE: PROCESO Y TEORÍAS
El
aprendizaje es el proceso
mediante el cual, la capacidad o
disposición de una persona, cambia como resultado de la experiencia.
Hemos
descrito el aprendizaje, como un proceso de cambio, no como un producto.
Entre los productos de aprendizaje están
los hechos, los conceptos y principios, las habilidades, las actividades y
valores, es decir, conductas de
diversa clase.
Considerado
como proceso, sin embargo, el
aprendizaje tiene varias características comunes, que ocurren en todos los
casos, independientemente de lo que se estudia.
Varios
son los resultados del aprendizaje,
según sea la variedad del mismo (Gagné, 1970). Este enfoque, es semejante a la
tendencia común de hablar, como si los
productos o la asignatura por ejemplo, el español, las matemáticas, las
ciencias naturales, las ciencias sociales y el idioma extranjero, fueran el
aprendizaje.
Nuestra
definición de aprendizaje, indica
que los productos del aprendizaje, son tanto: lo que uno es capaz de aprender, como la predisposición de las personas.
Por
ejemplo, hay autores que, sólo hacen referencia a los cambios en el comportamiento. En efecto, la demostración de que uno hace ahora
algo, que no realizaba antes, es el único modo de probar objetivamente, y de
manea concreta, el logro de un aprendizaje.
No
obstante, sabemos que no siempre alguien
se desempeña en alguna actividad, porque ha aprendido o porque, es capaz de
hacerlo. En algunos casos, por otra parte, la actitud, la creencia o
predisposición de la persona, puede restringir el desempeño.
No
todas las personas, que han tenido oportunidad de estudiar las matemáticas (básicas
y avanzadas), ha podido en alguna vez de su vida, servirse de la notación
algebraica y lograr aplicar, dicho conocimiento para la resolución de problemas de tiempo y de distancia.
A
veces no siempre existe la oportunidad de comportarse, de la manera que se
demuestre, la capacidad aprendida.
Por ejemplo, probablemente hoy aprenderá nuevos conceptos sobre alguna
asignatura determinada; pero en cambio no quedará demostrado en la notación conductual hasta que llegue la
hora del examen o hasta que se halle, frente a un problema, que requiere el uso necesario del aprendizaje
adquirido en la asignatura mencionada.
Por
lo tanto, se puede mencionar, que el
aprendizaje es central dentro del individuo, pero no siempre se logra observar como una manifestación a través de la conducta
de una persona.
En
fin, no todo cambio de la capacidad o la predisposición pasa por el
aprendizaje, ni siquiera todo cambio que
es el resultado de alguna experiencia. Hay cambios en la persona, que
provienen de su madurez (biológica), de su crecimiento o su robustez que no
pasan por el aprendizaje.
Por
tanto, es importante mencionar, que muchos
de tales cambios son producto de la genética, es decir, de la herencia y del aprendizaje conjuntamente.
El carácter y la personalidad, lo demuestran cada día.
Los cambios en la capacidad,
que tienen que ver con la experiencia en un sentido, pero que no se considera
como aprendizajes, son los que se deben
al ejercicio, fatiga, exposición, privación, condescendencia, empleo de
drogas, etcétera.
Debido
a tales posibilidades, hay psicólogos que prefieren una definición de aprendizaje, donde se especifiquen los cambios como resultado del entrenamiento, la
instrucción o de la práctica.
La práctica reforzada, se
puede entender aquí como aquella que reporta consecuencias satisfactorias. Los ejemplos más claros de
aprendizaje, son los que se refieren a prácticas
deliberadas o a la instrucción. Aunque existen explicaciones teóricas en el
aprendizaje, donde se subraya, la
repetición y el reforzamiento como condiciones necesarias para el mismo.
4.1.- LOS ELEMENTOS DEL APRENDIZAJE
Los
ejemplos de aprendizaje, como se puede apreciar, difiere en algunas veces, ya
que depende desde que teorías del aprendizaje se analice. No obstante, a ello,
cada uno tiene tres elementos básicos que es importante describir:
1) El
que aprende.
2) El
estímulo o la situación estimular.
3) La
respuesta.
En
la investigación o manejo del aprendizaje entran las variables, esto es, las
características de aquellos elementos que se pueden alterar. Por lo que es
necesario a continuación definir brevemente los elementos del aprendizaje con
el fin de esclarecer los términos que emplearemos para lograr la comprensión
del contenido.
Estímulo es
un objeto o evento del ambiente del cual se aprende que éste influye en los
órganos sensoriales del individuo. Cuando se trata de más de un estímulo, esto
es, de estímulos que tienen lugar más o menos por el mismo tiempo, se denominan
colectivamente como situación estimular.
Los
órganos sensoriales del que aprende transmiten impulsos nerviosos al sistema
central. Aquí, los impulsos nerviosos se interpretan y se transforman en
respuestas nerviosas o musculares.
Es
evidente que resulta imposible a simple vista, observar las porciones internas
de este proceso. Lo que estamos describiendo es el modo en que se supone
reacciona ante un estímulo un ser vivo quién está aprendiendo.
La
respuesta es simplemente, la actividad nerviosa, sea mental o muscular, del que
aprende y es el resultado de la estimulación. Como es difícil de observar cuál
es la naturaleza precisa de toda actividad nerviosa y muscular, solemos más
bien referirnos a los efectos de tal actividad que denominamos desempeño.
El
aprendizaje por lo general, se deduce de la observación de un desempeño, como consecuencia de una situación estimular. Los movimientos
precisos de los órganos de la fonación, que resultan en la pronunciación de una
nueva palabra no se ven ni se observan con facilidad a simple vista, por
ejemplo, pero el efecto o desempeño,
esto es, el sonido de la palabra, sí son observables.
Ahora
consideraremos las relaciones de estímulo, educando y respuesta en las diversas
fases del aprendizaje, que tienen implicaciones importantes para la instrucción escolar.
4.3.- LAS FASES DEL APRENDIZAJE
Existe
una secuencia de acontecimientos en todo aprendizaje. Cualquier ejemplo de
aprendizaje se puede considerar de acuerdo con cinco fases o estadios: (1)
atención, (2) percepción, (3) adquisición, (4) retención y (5) transferencia.
La
interacción del que aprende, con los estímulos del ambiente de cada estadio es
algo diferente, además de que existen diferencias en las explicaciones teóricas
del aprendizaje, en parte debido a que los diversos teóricos del aprendizaje, se
ha concentrado en algunas fases del proceso, pasando por alto otras.
Para
manejar la instrucción escolar es útil y necesario tener una visión más amplia.
También ayuda a mantener una perspectiva con respecto a las contribuciones de
los psicólogos de diversa orientación teórica, el percatarse de las implicaciones
de la importancia de cada estadio.
4.3.1.- LA ATENCIÓN
Como
fase inicial del aprendizaje, la atención se puede considerar como un
dispositivo necesario y preparatorio como una disponibilidad a recibir ciertos
estímulos y no otros; que a veces se puede comprobar observando qué mira el que
aprende o qué está escuchando.
Un
niño está observando un juego de basket-ball por la ventana y no oye la
pregunta que le hacen de Historia. Una jovencita parece estar concentrada
viendo los vestidos de otra, el peinado o su arreglo; entonces se pierde la
solución fascinante (para el que enseña) de un problema de Geometría.
Como
puede apreciarse en el ejemplo anterior, ninguno de los dos ha empezado el
proceso de aprendizaje como debería, por un dispositivo apropiado de la
atención.
Entonces
debemos de considerar en toda instrucción que el proceso de aprendizaje inicie
debidamente con la atención, ya que esto prepara a los que aprenden para la
fase siguiente que es la percepción del aprendizaje.
4.3.2.- LA PERCEPCIÓN
En
esta fase del aprendizaje se registra la estrada a los sentidos y se añade el
significado. El resultado, esto es, lo que se percibe, depende en parte del
aprendizaje anterior, y en parte de los estímulos o fracciones de situaciones
estimulares a que uno está atendiendo.
El
alumno que ha aprendido a identificar las “partes de una flor”, por ejemplo,
sigue percibiendo ésta de manera diferente según las ocasiones.
En
su clase de botánica atenderá a los pétalos, sépalos, a los pistilos y a los
estambres, porque su atención se dirige a todas estos elementos o partes del
objeto de estudio; en la clase de arte atenderá a la misma flor con una
entidad, que presenta belleza y colores agradables a la vista que la hacen
hermosa.
Como
puede verse, la percepción no consiste sólo en registrar y diferenciar la
información del ambiente. Con frecuencia consiste en una interrelación compleja
de información del aprendizaje anterior (experiencia previa). Es posible hacer
una combinación de cierta cantidad de nuevo conocimiento, con lo que ya se sabe
o se cree, conformando una visión de situaciones y acontecimientos.
Esto
explica por qué, los testigos en casos judiciales suelen dar relatos diversos
del mismo incidente. Si todos observarán al mismo objeto, cada uno empleará su información interna (experiencias pasadas)
distinta para completar la percepción,
de donde resulta que los elementos observados y los insertados, se vuelven casi
inseparables.
Por
otra parte, debemos de reconocer que la
percepción de un alumno, en determinada situación posee también componentes afectivos. Así, una clase
de ortografía, puede ser un juego divertido para un niño, mientras que para
otro equivaldrá a pasar por el aro de fuego.
Los
maestros, al tratar de la fase del
aprendizaje, deben considerar a dónde ha llegado el alumno. Las
preguntas que se hacen serán:
¿Puede
efectuar las distinciones necesarias? ¿Presta atención a lo que hace, dice y a
cómo lo hace? ¿Capta las características del objeto de estudio y de la
situación? ¿Considera la actividad agradable y atrayente, es decir, carece de
interés o le causa temor?
4.3.4.- La adquisición
En
esta fase del aprendizaje se necesita de nueva capacidad o disponibilidad.
Antes no se podía (o no se estaba en disposición) de dar alguna respuesta a un
estímulo percibido; ahora se puede (o se está en disposición de hacerlo).
Aunque
el lugar que ocupa la fase de la adquisición en el aprendizaje, conceptualmente
está claro, resulta difícil separar esta fase de la que le precede, la
perceptiva.
Algunos
psicólogos, opinan que la percepción
conforta también ver cómo lograr la meta que uno se ha propuesto.
Con
esta intuición, se dice que en lo esencial se ha completado el aprendizaje. Si se tiene un conocimiento nuevo (conducta
observable) del modo de responder a una situación entonces existe un
aprendizaje.
Organizaremos
la información y la teoría, para uso de los profesores, empleando las opiniones
de teóricos, que comparten este punto de vista, pero también de los teóricos
del estímulo-respuesta o E-R, quienes creen que la respuesta es parte esencial del aprendizaje.
En
la teoría E-R, las consecuencias de las respuestas que uno da son factores críticos para saber qué es lo que se adquiere, es decir, qué es
lo que se aprende.
4.3.5.- La retención
Lo
que se ha aprendido no se puede ni demostrar ni utilizar, al menos que se
retenga durante un breve período de tiempo por lo menos. Cualquier cambio en la capacidad o disposición del que aprende, sería
trivial si no durara nada, en caso de que esto se pudiera dar, y no merecería
mayor consideración.
Los productos del aprendizaje, que
interesan a psicólogos y educadores, se pueden revocar o reclamar para su
empleo durante un breve espacio de tiempo. Hay pruebas de que existen dos clase
de retención: la retención a corto plazo y la retención a largo plazo.
La retención a corto plazo,
queda demostrada cuando mantenemos la información (el tema de estudio de una
asignatura determinada) durante el tiempo suficiente para que nos sirva de uso
inmediato.
Por
ejemplo, rememoramos un número telefónico, una dirección, las instrucciones
para ensamblar un juguete, o conocimientos semejantes, sólo el tiempo necesario
para su empleo.
La memoria a corto plazo,
funciona en la percepción cuando mantenemos informaciones acerca de la
situación estimular el tiempo suficiente para completar la inspección.
Cuando
los productos del aprendizaje
persisten más allá de la ocasión inmediata de su uso, desde unos cuantos
minutos a toda la vida, tienen lugar la
retención a largo plazo.
Es
evidente, que en la educación se busca
la retención a largo plazo, aunque algunas veces, diferenciamos
entre lo que se tiene que retener sólo durante el tiempo suficiente para
facilitar el aprendizaje posterior y
lo que se necesita retener de una
manera permanente.
Poco
se sabe acerca de la fisiología de la
retención, pero existen pruebas confiables de que para mejorar la retención, hay que prestar más atención a lo que se aprende, pero
ante todo, cómo o a través de qué método o estrategias de aprendizaje, se
hace llegar el contenido del objeto de estudio.
Así
mismo también, cómo se organiza este
aprendizaje, a la distribución y la práctica o repaso de reforzamiento,
y a lo que se aprende antes y después, es decir, que experiencias previas
existen sobre el objeto de estudio, y cómo,
cuándo y en qué se va aplicar la información nueva o el conocimiento del
objeto de enseñanza en la vida cotidiana.
4.3.6.- La transferencia
Los
conatos educativos tratan de transportar un desempeño, tema, curso o nivel, de
un grado a otro, de la escuela a las situaciones de la vida cotidiana.
Cuando
el aprendizaje en una situación dada nos auxilia (o nos impide) el dominio de
otra situación diferente, la
transferencia se dice, que ha ocurrido.
Lógicamente,
ésta no puede ocurrir a menos que halle una permanencia en lo que se refiere al
aprendizaje inicial; de aquí que transferencia y retención sean
fenómenos estrechamente relacionados.
En
las cuestiones teóricas referentes a la permanencia del aprendizaje, cuando se
habla de retención, se alude a la
reproducción posterior de los productos del aprendizaje en situaciones
exactamente iguales a aquellas en que se produjo el aprendizaje original,
mientras que la transferencia se refiere a los efectos del aprendizaje en las diversas situaciones.
Sin
embargo, no hay dos situaciones que sean exactamente iguales, por lo que
cualquier demostración de la retención implica transferencia en un grado u
otro.
En
cuestiones referentes a la retención y a la transferencia del aprendizaje
académico, hay que hacer una distinción importante entre el meramente reproducir algo aprendido con
anterioridad y el empleo de los productos del aprendizaje.
Se
requiere la retención, pero poca transferencia, cuando alguien tiene que
recordar conocimientos de este estilo. Dar una fórmula de la aceleración debido
a la gravedad. Enlistar nos nombres de los premios nobel en física y química de
los últimos diez años.
Mencionar
los pasos que se requieren para preparar, un portaobjetos de un microscopio.
Manejar el compás y el transportador para dibujar figuras geométricas, como se
ha hecho en las clases de geometría. Mostrar, cuáles son las partes de un
cuento y su estructura, etcétera.
Por
el contrario, ha de ocurrir retención y
transferencia de importancia y significante, cuando los que aprenden
(alumnos) han de aplicar el conocimiento recibido a nuevas tareas, así
también como a la resolución de problemas que se le presenten en la vida
cotidiana.
Por
ejemplo, el niño que acaba de aprender el concepto de “dilema”, lo podrá usar para clasificar una situación en que él
desea obtener mejores calificaciones, pero sus amigos lo molestarán sí lo
intenta.
El boyscauts
(guía) que ha aprendido que para la combustión, se requiere oxígeno, dispondrá
el papel y las astillas de manera, que se cree una corriente de aire para
encender el fuego.
En
un ejemplo con mayor grado de dificultad, como en el de saber o determinar
aproximadamente, cuánto tiempo tardará un objeto pesado que es arrojado desde
un avión en vuelo a una altura de 900 metros, cuando dicha aeronave tiene una
velocidad de crucero de 350 km/hr.
Como
podemos apreciar, en este problema de un grado mayor, el alumno en esta situación
debe de recordar, la fórmula de caída
libre de los cuerpos y el valor de la gravedad, que afecta al cuerpo que cae.
La
conclusión a la que llegará el alumno, está en función de los datos
con los que cuenta, y las operaciones que son necesarias efectuar para
encontrar la respuesta. Pero recordemos, que si alguien intenta resolver
este problema sin conocimientos previos,
tardará más en encontrar la respuesta, o en el caso último, no podrá llegar a
la solución apropiada.
Fuente de consulta
Charle
G. Morris. Psicología: Un nuevo enfoque. Editorial Prentice Hall, México, 1992.
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