1.- El conocimiento y el aprendizaje
Es
comprensible, que las formas de llevar a cabo la enseñanza estén relacionadas
con las ideas sobre: cómo se aprende y
sobre cómo tiene lugar el proceso del conocimiento.
No
cabe la menor duda, que desde la antigua Grecia, los filósofos de aquel
entonces, se preocuparon siempre por el problema del conocimiento,
preguntándose: cuál es su origen, cómo es posible conocer, qué relaciones mantienen el
que conoce y lo conocido, cuál es la validez del conocimiento, en qué consiste
el error, etcétera.
Hoy
en día, se suele llamar epistemología
a la disciplina filosófica, que se ocupa del estudio del conocimiento. Aunque, los filósofos antiguos y
medievales, reflexionaron abundantemente sobre el tema en cuestión, es decir,
sobre el problema del conocimiento,
y como podemos apreciar, no fue hasta la Edad Moderna, con John Locke
(1632-1704), cuando el tema del
conocimiento, se convierte en el punto
central de la reflexión filosófica.
La epistemología
tiene un gran interés para la educación, dado que, el tema de la cómo se forman
los conocimientos está profundamente conectado con el de la enseñanza. Los métodos de enseñanza, dependen
siempre de concepciones epistemológicas,
que unos casos están explicitas y en otros no, pero que siempre están
presentes. Las posiciones, que han mantenido los filósofos acerca, de cómo se conoce han sido muy variadas,
desde los griegos hasta nuestros días, pero pueden esquematizarse en unas
pocas.
1.1.- Empirismo y racionalismo
Particularmente
importante, es la oposición entre lo que se denomina el empirismo y el racionalismo. Estas dos corrientes filosóficas, se
remontan en sus líneas principales al siglo XVII, cuando los filósofos ingleses
sostuvieron que el conocimiento, se
basa sobre todo en la EXPERIENCIA, y por ello, se denominaron EMPIRISTAS,
mientras que los filósofos continentales, defendían que el conocimiento
se funda, por lo menos en una parte importante, en la RAZÓN, y por ello, se
denominaron RACIONALISTAS.
El empirismo,
fue elaborado por filósofos como John
Locke, George Berkeley y David Hume, mientras que el racionalismo es obra de filósofos como Rene Descartes, Malebranche, Spinoza, y Leibniz. Emparentada con el
racionalismo está la posición idealista, defendida sobre todo por
filósofos alemanes como Immanuel Kant,
George Hegel, etcétera.
Por
tanto, presentando las cosas muy esquemáticamente, podemos decir, que para los empiristas: el conocimiento se
adquiere por medio de los sentidos (órganos sensoriales: vista, oído, olfato,
tacto), y el sujeto, es básicamente pasivo, dado que, está sometido a las influencias
del medio ambiente, que proceden del exterior y que actúan sobre él.
Es
decir, existen factores externos que son mecanismos y actúan, como estímulos
hacia el sistema nervioso central del sujeto, y este se va adaptado
paulatinamente al entorno en el cuál se desenvuelve. A lo largo de su vida,
actúa en relación a estímulos y respuestas, principalmente condicionadas.
En
el momento del nacimiento el intelecto del sujeto es como una pizarra en blanco
–una tabula rasa- y la experiencia
va actuando sobre él y le va llevando a formar diversos conocimientos, cada vez
más organizados y elevados, dependiendo del lugar y del tipo de sociedad en la
que viva.
Así,
a partir de las ideas cada vez más simples, asociándolas una con otras, va
formando ideas cada vez más complejas y más abstractas. El procedimiento de
asociación entre las ideas simples,
es el mecanismo fundamental para formar nuevas ideas, las cuales pueden ser compuestas o de reflexión, según John Locke (1632-1704).
Por
su parte, los racionalistas piensan,
que hay que desconfiar de los sentidos (órganos sensoriales), que
frecuentemente nos engañan, y es la razón, la que nos permite
descubrir esos engaños de los sentidos.
Como
se puede apreciar en las líneas anteriores, de alguna forma muy general, estas
son las dos posiciones o corrientes epistemológicas, que se han encargado de
estudiar: el problema del conocimiento.
Una
de ellas, sostiene que el conocimiento proviene del exterior (experiencia) y la
que atribuye, un papel mayor a la actividad del sujeto, poseen todavía una
enorme vitalidad e influyen considerablemente en muchas posiciones pedagógicas
actuales.
Como podemos apreciar, estas dos corrientes filosóficas, han influido
de manera importante en el desarrollo tanto en la ciencia como en la
tecnología: el empirismo y el
racionalismo.
En
concreto, la perspectiva empirista
inspira una gran cantidad de prácticas pedagógicas, incluso de las que se
consideran innovadoras, pero veremos que ambas perspectivas epistemológicas,
presentan detalles que es muy importante considerar, y que es necesario,
adoptar a la hora de hacer llegar los
contenidos de enseñanza a los alumnos en las diferentes instituciones
educativas en cualquier parte del mundo.
1.2.- El estudio del aprendizaje
desde las bases psicológicas
Los
primeros estudios sobre el aprendizaje
se relacionan con la memoria. El alemán Hermann Ebbinghaus (1850-1909) tuvo la
idea hacia 1885 de estudiar cómo se recordaba, y cómo se olvidaban, sílabas sin
sentido y abrió así un camino por el que siguieron mucho otros psicólogos.
Hacia finales del siglo XIX (en 1898) un joven americano, Edward Lee Thorndike
(1874-1949), realizaba un estudio con animales, especialmente con gatos,
ocupándose de cómo aprendían a salir de
una caja en la que estaban encerrados.
El
gato hambriento trata de escaparse de la caja para conseguir comida. La caja se
abre con un dispositivo, como puede ser una cuerda de la que hay que tirar, una
barra que hay que desplazar, u otros parecidos.
El
animal al ser introducido en la jaula se mueve, se agita, araña, muerde, hasta
que, por azar, abre la caja.
Las
veces siguientes, que es encerrado va disminuyendo el tiempo que tarda en abrir
la caja, aunque sea de una manera irregular, el animal va aprendiendo a abrir la caja.
Para
Thorndike la explicación es que el gato aprende por tanteo, o ensayo y
error, eliminando las respuestas incorrectas, y manteniendo las correctas.
El aprendizaje
se realiza por la selección y conexión y obedece a varias leyes, la principal
de las cuales, la “Ley del Efecto”
dice que las nuevas respuestas, se
fortalecen o se debilitan por sus consecuencias.
Los
movimientos del gato, que le permiten abrir la caja aumenta la probabilidad de
que vuelvan a realizarse porque han tenido éxito, mientras que los que no le
permiten salir de ella tienden a disminuir, e incluso a desaparecer.
Así,
mediante asociaciones o conexiones, el organismo va formando, o aprendiendo
nuevas respuestas, que serán tanto más sólidas, cuanto mejor consecuencias,
tengan en la vida cotidiana mucho mejor.
Según
defensores, esta explicación sería válida tanto para los animales como para los
seres humanos. Por ejemplo, el niño
aprende que cinco más siete es igual a doce, asociando la aparición del cinco y
el siete unidos por el signo más al doce.
Si
cuando el niño produce esa respuesta el maestro la aprueba, o le pone buena
nota, o llega al resultado correcto del problema que está resolviendo, esa
conexión, se verá fijada y aumentará su probabilidad, mientras que la respuesta
trece u once desaparecerá al no tener consecuencias favorables.
Estas
ideas aquí descritas, que propuso Thorndike
tuvieron un gran éxito entre los psicólogos y entre los educadores, pues
explicaban, cómo mediante la repetición de las buenas respuestas, éstas se
aprendían y por qué desaparecían las inapropiadas.
La psicología conductista,
iniciada en 1913 por John B. Watson, siguió en muchos aspectos los pasos de
Thorndike, sin embargo, precisó y desarrolló otras muchas cosas sobre cómo se aprende.
Por
ejemplo, dio una gran importancia a la formación de nuevas respuestas por el procedimiento de condicionamiento
(que luego se llamó “clásico” para oponerlo al condicionamiento operante de Skinner) descubierto por el fisiólogo
ruso I. Pavlov, que mostró que un
estímulo, como por ejemplo la visión de la comida, produce una respuesta en
el organismo, en este caso en un perro, como es una segregación de saliva. Esa
es una respuesta incondicionada y que está establecida fisiológicamente en el organismo.
Si
nosotros asociamos un estímulo diferente, que no guarda ninguna relación con el
estímulo inicial, como puede ser el sonido de una campana, y este sonido, va
seguido por la presencia de comida, entonces se realiza una asociación entre
esos dos estímulos y el estímulo nuevo, el sonido de la campana, produce
también la respuesta de salivación.
Ésta
es entonces, una respuesta condicionada,
que se ha creado en el organismo, que no existía antes, y que se ha
establecido, por ASOCIACIÓN.
El condicionamiento clásico,
que consistía en ir formando cada nueva conducta por asociación, es un
procedimiento demasiado lento y no puede explicar de una manera importante, cómo se aprenden los conocimientos de cada
día. Pero hay otra forma de condicionamiento, el condicionamiento operante estudiado por Skinner, que ha dado
lugar a importantes aplicaciones pedagógicas.
Skinner
prolonga las investigaciones de Thorndike, sobre la “Ley del Efecto” y
sostiene, que un organismo produce continuamente respuestas al azar y que
algunas de éstas, tienen un resultado que libera al sujeto de una situación de
tensión.
Estas
respuestas, entonces, tienden a consolidarse, mientras que las otras
desaparecen. Por ejemplo, si nosotros encerramos a una rata con hambre en una
jaula que tiene una palanca al apretar la cual cae una bola de comida en un
comedero, la rata en sus movimiento apretará por azar la palanca y entonces se
producirá la caída de la comida.
Por
lo tanto, cada vez que tenga hambre, volverá a apretar por azar la palanca más
veces y se volverá a producir esa caída de comida, y así se irá estableciendo
una respuesta firmemente, de tal manera que cuando la rata tenga hambre
apretará la palanca. La frecuencia con
la que se presenta el refuerzo, en este caso la comida, influye sobre la
fuerza de la respuesta, que se mide por la
probabilidad de que aparezca.
Según
Skinner, lo que se hace en el aprendizaje
escolar, como en cualquier otro tipo de aprendizaje, es reforzar las respuestas que se consideran deseables y no
reforzar, las que no se consideran así, de tal manera que terminan por
extinguirse.
Así
por ejemplo, refiriéndose a la enseñanza de la aritmética sostiene que a la
escuela primaria, le toca impartir al niño la enseñanza de gran cantidad de
respuestas de un tipo especial. Son todas respuestas verbales, consistentes en
decir y escribir ciertos símbolos, palabras y números que –para no entrar en
detalles- se refieren a cantidades y a
operaciones aritméticas.
Por
lo tanto, en la escuela se trata de reforzar según él, numerosas respuestas que
deben reforzarse, para que sea eficaz la enseñanza, es muy alto y según él, se
situaría entre veinticinco mil, y cincuenta mil contingencias de refuerzo.
Lo
que sucede en el sistema educativo tradicional, y de ahí el escaso rendimiento
de este sistema, en que los
reforzamientos positivos se mezclan con reforzamientos francamente adversivos,
y además, no se establece un programa de
reforzamientos conveniente, en muchos casos pasan minutos entre la
respuesta del alumno y el reforzamiento por parte del maestro, y en otros
casos, transcurre incluso más tiempo, según Skinner, lo sorprendente es que tal
sistema educativo produzca efecto alguno.
El método de enseñanza,
basado en los principios psicológicos de
Skinner, resulta útil para la producción
de habilidades sencillas y precisas. Como por ejemplo, cuando se realiza un
trabajo de domador de animales, o cuando se quiere que un sujeto humano,
aprenda una serie de técnicas muy determinadas.
Según
Skinner, cuando se trata de enseñar algo, hay que responder a una serie de
preguntas: “¿Qué comportamiento se va establecer? ¿De qué refuerzos se dispone?
¿Qué respuestas son apropiadas para introducir a un programa de progresiva aproximación que lleve hasta la forma
definitiva del comportamiento? ¿Cómo pueden programarse los refuerzos del modo
más eficiente para mantener la
intensidad del comportamiento? Todas estas cuestionas tienen importancia,
cuando se estudia el problema del niño en los grados inferiores.
Evidentemente,
todo esto puede hacerse cuando se trata de suministrar conocimientos muy
concretos, por ejemplo, en un curso para formar técnicos en electrónica o se
intenta enseñar la tabla de multiplicar de memoria.
Pero
cuando, lo que se pretende es
desarrollar el pensamiento (crítico, analítico, etc.), el método resulta
inapropiado. La auténtica dificultad, está en explicar cómo el sujeto aprende a dar nuevas respuestas, respuestas que no ha
producido nunca anteriormente.
Cuando
nosotros estamos enseñando a un niño, lo más deseable no es que nos repita
exactamente en la mayor parte de los casos: el sujeto sólo repite lo que se le
explica o lo que viene en el libro de texto, y no es capaz de enfrentarse, con problemas nuevos de una manera eficaz.
La
propuesta de Skinner, es reforzar un gran número de respuestas del sujeto para
que sea capaz de producir nuevamente, pero precisamente lo que nos interesa, es
que el sujeto produzca respuestas que no
ha producido antes, es decir, respuestas
nuevas ante problemas que son nuevos.
Con
el procedimiento de Skinner esto no es posible, pues el número de respuestas que puede dar un sujeto, es infinito y nunca
podría llegarse a reforzar todas. Además en ese caso, la conducta estaría
cerrada sobre sí misma.
En
el caso del lenguaje materno, o lengua
extranjera esto se ve muy claramente. Nosotros no enseñamos a un niño todas
las oraciones de una lengua, porque esto resulta imposible, y sin embargo, el niño es capaz de entenderlas y de
producirlas, es decir, de emitir oraciones que no ha oído nunca
anteriormente.
Cuando
Skinner se refiere al pensamiento
productivo o creativo (1966), sólo es capaz de decir cosas muy generales,
aludiendo a que cuando se resuelve un problema
nuevo, el sujeto ha tenido antes
experiencia con algún problema de tipo semejante y lo ha resuelto
(experiencia previa).
Si
se trata de calcular el área de una figura geométrica, que el sujeto no ha
visto nunca, o que tiene características distintas, aunque sólo sean
perceptivas, de los, por ejemplo, paralelogramos que el niño ha visto
anteriormente, el problema es explicar cómo resuelve ese problema nuevo y no el
hecho, de que hay tenido experiencias con problemas anteriores.
La
necesidad de experiencias anteriores o previas nadie la pone en duda, pero el
aspecto importante, es aspecto del cual hay que dar cuenta si queremos explicar
el aprendizaje, es la aparición de
formas de comportamiento nuevas, y las explicaciones de Skinner en este
sentido no nos aportan nada.
Esa conducta nueva, precisamente
la más importante en la enseñanza escolar, es la conducta
que se trata de promover y fortalecer, puesto que uno de los objetos
fundamentales de la enseñanza, es que el
sujeto sea capaz de enfrentarse con situaciones nuevas y actuar eficazmente en
ellas.
Fuente de consulta
S.E.P. (U.P.N.). Teorías del aprendizaje: Antología.
México, 1993.
No hay comentarios:
Publicar un comentario