lunes, 25 de marzo de 2019

La búsqueda de la felicidad



Introducción

La felicidad no se reduce al bienestar afectivo de un organismo adaptado a su medio ambiente en el que se desarrolla o interactúa. En el caso del hombre, quien es la única criatura, que reflexiona sobre este bien, debe reconocer que para construir esta meta, debe apropiarse además de un conjunto de valores y desarrollar capacidades, habilidades y competencias.

Por lo tanto, para lograr una plenitud en su vida, no puede desatender ni la libertad ni la responsabilidad ante al compromiso voluntario de cada una de sus acciones o conducta, que adopta cada día en su vida cotidiana.

Para medir esta variable, es necesario establecer criterios o condiciones que nos permitan comprobar, que ciertos indicadores dan muestra que efectivamente, las personas al cumplir con estos requisitos entonces tendrán un grado determinado de felicidad.

En el entendido que deben existir niveles o grados de felicidad. Por ejemplo habrá individuos, que se ubiquen en el máximo grado, y otros en un nivel medio, algunos en el nivel bajo, y el último grupo ocupará el nivel más bajo.

-Quien impresiona tanto debe valer muy poco. No obstante, si los seres humanos se dieran cuenta, que realmente en su interior existe algo divino es decir, dentro del cuerpo entonces sabrían que no es necesario buscar nada afuera, pues, todo lo que buscan desde la niñez hasta la muerte siempre ha estado con ellos-.

Pasando a un ejemplo concreto, les cuento que en 1637, el francés Pierre de Fermat, escribió una conjetura matemática en el margen de una página de un ejemplar de los elementos de Euclides, en ese momento, mencionó que tenía una demostración maravillosa, sin embargo, carecía de espacio suficiente para desarrollarla, y nunca lo hizo, pues, días después murió, y este problema se quedó sin resolver y durante mucho tiempo, este problema fue la inspiración de grandes matemáticos alrededor del mundo.

Paso mucho tiempo, hasta que el británico Andrew J. Wiles dio con la solución, después de estar estudiándolo la cuestión durante años, este matemático, se dio cuenta de este problema desde que tenía apenas 10 años de edad, y desde ese momento, siempre pensó en esta cuestión.

Dos décadas después de su hazaña, Wiles en el 2016 fue reconocido con uno de los premios más importantes para los matemáticos, el premio Abel, dotado con US$700.000 (setecientos mil dólares, esta cantidad es equivalente a 13 billones de pesos mexicanos) por haber resuelto el acertijo.

De acuerdo con la Academia Noruega de las Ciencias y las Letras, encargada de entregar el galardón –también llamado el Nobel de los matemáticos- el trabajo de Wiles abrió una nueva era en la teoría matemática.

Durante más de tres  siglos, científicos de todo el mundo intentaron demostrarlo y se convirtió en uno de los teoremas más famosos de la historia. Sin embargo, en 1993, Wiles publicó un extenso documento con la solución al problema, el cual estuvo investigando en secreto durante siete años.

En su primer intentó, desafortunadamente, su primera demostración tenía algunos errores. Un año después, con la ayuda de sus colegas de la Universidad de Oxford, Reino Unido, redactó una versión actualizada, que fue publicada por la prestigiosa revista Annals of Mathematics en 1995.

Este y algunos otros ejemplos de la vida real, en algún momento pueden ser temas de motivación para los alumnos, puesto que, hoy nos hemos dado cuenta, que en la gran mayoría de las escuelas, los estudiantes han perdido el entusiasmo, la motivación y les hace falta inspiración, para enfrentar retos y desafíos tanto intelectuales (propuesta de leyes y teorías sobre la naturaleza y la sociedad) como concretos que cada día nos encontramos en el diario vivir.

En cierta ocasión dijo un gato: -¡No vale la pena esforzarse en enseñar a los conejos¡ Aquí me tenéis, ofreciendo lecciones muy baratas sobre la manera de atrapar ratones, ¡y no hay un solo conejo que las tome¡

En el ámbito de la ciencia y la tecnología, hay ciertos momentos que a través de alguna revista de difusión de la ciencia, se pretende hacer llegar algunos de los últimos estudios de la materia y la energía, no obstante, este conocimiento de orden superior está muy alejado de la población.

Es decir, sin que los editores o distribuidores, se den cuenta que no es fácil comunicar un descubrimiento en la ciencia, el cual requiere de una gran preparación académica, que puede durar de 20 a 25 años de dedicación. Muchas veces el resultado de la investigación, se malversa y tergiversa debido a la comprensión compleja del objeto de estudio presentado.

En las escuelas tanto públicas como privadas, se les ha hecho llegar un modelo pedagógico para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje que en cierto momento, requiere de grandes esfuerzos tanto para los alumnos como para los docentes, y ambos en ningún momento, reconocen que al igual que en el deporte o en el arte, en la ciencia se requiere de grandes esfuerzos para lograr desarrollar las habilidades, y competencias necesarias para la comprensión de estos niveles superiores de abstracción.

Por lo tanto, mientras los actores principales que participan en la educación, no sean capaces de reconocer, que cada disciplina científica ha necesitado de un largo tiempo para poder completar sus teoremas, leyes y marco teórico, que le ha permitido mantenerse y con ello, explicar los fenómenos.

Es importante que los alumnos por sí mismos, se den cuenta (capaz de percibir) que es necesario aprender a distinguir, los absurdos, prejuicios y distorsiones de las cosas, que suceden en la sociedad, incluso de las filosofías y enseñanzas, que a primer vista parecen deslumbrar a los ignorantes e insensatos y se van tras de lo que brilla sin darse cuenta lo que implica.

Cuando hacemos mención de la historia general de la educación, y para una mejor comprensión, es adecuado señalar sus periodos o etapas como: la edad antigua, edad media, edad moderna, y la edad contemporánea.

Durante estos periodos o etapas, cabe señalar al antiguo oriente, Grecia; en la edad media alta y baja encontramos a Roma y el nacimiento del humanismo y el renacimiento.

En la edad moderna vemos todavía la influencia del humanismo y el renacimiento, posteriormente, para el siglo XVIII, XIX, XX, los sistemas educativos principalmente en Europa se ven beneficiados por la Ilustración, la Reforma de Martín Lutero (protestantismo, 1517), la revolución industrial y otros movimientos sociales, que benefician de manera importante a la población principalmente la más necesitada, dando lugar con ello, a un derecho en la educación para todos por igual.

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas (voluntad).

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en las puertas. (Deuteronomio 6: 4-9).

No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está, para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra. (Deuteronomio 6: 14-16).

Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatutos que te he mandado.

Y haz lo recto, y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho. (Deuteronomio 6: 17-19).

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien y la muerte; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejare extraviar, y  inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juro Jehová a tus padres, … (Deuteronomio 32: 15-20).

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6 y 8).

[…], buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre; que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.

Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José. (Amos 5: 8-9 y 14-15).

Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.

Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. (Jeremías 1: 18-19).

¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Más tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que vean, te complacerán, diciendo ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?

Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.

No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos. (Isaías 14: 12-20).
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira. (Juan 8: 44).

[…], ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?

Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda su alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. (Marcos 12: 26-27 y 30-31).

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecieres en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8: 31-32).

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre, el hijo sí queda para siempre. (Juan 8: 34-35).

Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da él verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Más os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucité en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6: 32-40).

Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. (Juan 6: 27).

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida.
Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. (Juan 6: 44-50).

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carde del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. (Juan 6: 51-58).

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. (Juan 6: 63).

[…]: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

En el que cree en mí, como dice la Escritura (La Biblia, la palabra de Dios), de su interior correrán ríos de agua viva. (Juan 7: 37-38).

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, y la paz de Dios, que sobrepasa todo el entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-8).

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que se mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. (Filipenses 4: 10-12).

No es que busque dádivas, sino que buscó fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo que recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que me enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto agradable a Dios.

Mi dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 17-19).

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuiste también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acto de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2: 8-15).

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,… (Colosenses 3: 5-11).

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándonos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuiste llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, ensenándonos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3: 12-17).

Pero sabemos que la ley es buena si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,… (1 Timoteo 1: 8-11).

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo 2: 5-6).

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa la palabra de verdad. Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. (2 Timoteo 2: 15-16).

También debes saber esto:

Que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismo, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. (2 Timoteo 3: 1-5).

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más lo malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te puede hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda obra. (2 Timoteo 3: 12-17).

Conclusiones

Viendo la multitud, subió al monte, y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaban, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados sois cuando padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen, os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

Gozaros y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo 5: 1-12).

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.  
Pero yo os digo:

Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, que hace llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os ama, ¿Qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿Qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5: 43-48).

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa en los cielos. (Mateo 6: 1).


                                                                                                                                                       RAMÓN RUIZ LIMÓN

AUTOR DE LIBROS COMO: HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO CIENTÍFICO, LA PSICOLOGÍA Y SUS APLICACIONES, EL CONOCIMIENTO SILENCIOSO, EL VIAJE AL PODER DE LA CONCIENCIA, EL PODER DE LOS DICHOS DE LA BOCA Y EL PENSAMIENTO, ENTRE OTROS.

ASESOR EN REDACCIÓN DE TESIS: LICENCIATURA, MAESTRÍA, DOCTORADO, Y POSTDOCTORADO EN ESPAÑOL E INGLÉS.


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