viernes, 22 de marzo de 2019

La construcción de una educación práctica y real


6.6.- ¿Cómo lograr la construcción de una educación de tipo real y práctica?

Es decir, que se debe hacer en los centros educativos, en la familia y en la sociedad, para que los contenidos escolares puedan ser recibidos con gusto y alegría por parte de los educandos.

¿Qué se requiere implementar en las escuelas para que los niños (as) muestren felices disposiciones para el estudio de la lectura, las matemáticas, las ciencias (biología, química y física), la geografía y la historia?

6.6.1.- ¿Cuál es el propósito o finalidad de recibir educación escolar?

Recordemos, que existen diversos problemas (alimentación, vestimenta, hogar, trabajo, salud, enfermedades, guerras, plagas, inundaciones, etc.) que siempre han acompañado al hombre desde su aparición en este planeta tierra. Estos “problemas de la vida humana”, han traído en ciertas ocasiones dolor y sufrimiento a grupos de personas en cualquier parte del mundo.

Pero no podemos detenernos a observar, y ser únicamente observadores pasivos, sino que las circunstancias deben de ser la palanca que pueda mover la voluntad y la razón de las personas, para que en conjunto y de manera colaborativa se puedan encontrar las mejores soluciones a los problemas antes mencionados.

La vida del hombre sobre este planeta tierra, sigue épocas que se constituyen en ciclos o periodos de retorno, en donde hay ciertas situaciones que tienden a presentarse en todas las civilización, formando patrones o modelos que pueden servirnos para mejorar.

Por ejemplo, en el siglo XVI había una frase que decía lo siguiente: “Considerad como sospecho cuanto se os haya enseñado hasta hoy”, hacían coro en el mismo siglo F. Bacón (1561-1626), R. Descartes (1596-1650), B. Pascal (1623-1662); afirmando, el primero que la verdad va caminando con los tiempos; aconsejando el segundo no rendirse a nada más que a la evidencia o comprobación de los hechos empíricos a través de la experiencia; invitando el tercero a introducir el experimento para comprobar las causas de todo fenómeno, como criterio seguro que permite el avance y desarrollo de las ciencias.

El Novum Organum de Bacón, es el de 1620; el Discurso sobre el Método de la Duda cartesiana, de Descartes, de 1637; el fragmento de un tratado sobre el vacío, de Pascal, de 1651, con ligeras diferencias de años, la filosofía y la ciencia, interpretaba los profundos cambios que la economía iba creando en el subsuelo social de esa época.

Pero algo más faltaba todavía, que fue lo último en llegar. Mientras G. Galilei (1564-1642) descubría gracias al telescopio que había mejorado nueve (9) veces, los satélites de Júpiter; y Harvey (1578-1657) estudiaba la circulación de la sangre, en las escuelas de la burguesía, se continuaba enseñando todavía la ciencia de los antiguos, es decir, una anatomía sin disecciones, una física sin experimentación.

Recordemos, que el poder aumenta con el conocimiento, aseguraba Bacón, “el conocimiento es poder”, pero la burguesía tardaba en introducir en las escuelas esa promesa tentadora. Verdad es que la Iglesia Católica se mantenía vigilante, y que Descartes renuncio a publicar su libro sobre Le Monde (1633), cuando supo lo que estaba ocurriendo en Roma a Galileo.

Años atrás, ya habían sembrado algunos hombres inquietos una semilla de esperanza sobre la educación del hombre, considerando que el hombre es el reflejo del mundo, y la adquisición de conocimiento aprovechando las experiencias es muy importante, ya que gracias al uso de la razón y del pensamiento humano era posible transformar y aprovechar los recursos naturales para el mejoramiento de la vida.

Por ejemplo, el ideal de M. Montaigne (1533-1592) es el hombre del mundo. El objeto de la educación, es formar el hombre completo, en cuerpo y alma; el hombre que conoce el difícil arte de vivir la vida. Para ello, hay que educar el juicio del alumno, más allá que llenar la cabeza de palabras o asignaturas sin aplicación práctica, o que se logra con un preceptor, que en lugar de ir diciendo todo al alumno, comience por mostrarles las cosas, por poner al alumno en contacto con las experiencias y con la realidad, por hacerle agradable los contenidos escolares para que aprenda a discernir y a elegir por sí mismo.

Para Montaigne, la educación de su tiempo adolecía de graves vicios: era libresca, llena de pedantismo, alejada de la vida cotidiana y propensa a sancionar a los educandos con castigos corporales.

Es importante reconocer, que algunas veces es conveniente que el profesor deba abrirle el camino al estudiante, en otras procurará que el niño se esfuerce por abrirlo.

La pregunta, que es necesario formular, es: ¿Cuándo debe intervenir como ayuda y cuándo solamente cómo facilitador o coordinador de la enseñanza y aprendizaje, el profesor?

Mencionaba Montaigne, que el profesor debería aprender a saber cuándo hablar y cuándo solamente escuchar, es decir, en ciertos momentos es importante, que el profesor sepa escuchar profundamente y en silencio y con toda la atención hacia sus alumnos, y as, de esta forma, puede comprender, y saber realmente, cuáles son sus necesidades y cómo desean satisfacerlas.

Conviene que el estudiante vaya en ocasiones delante de las cosas para desarrollar la capacidad de elaborar juicios, es decir, que adquiera la capacidad de juzgar de su paso y para conocer hasta qué punto debe acortar el suyo el profesor, si ha de acostumbrarse a la fuerza de su discípulo.

Si falta esta proporción, la obra y tarea del profesor cae por su base. No se debe limitar a pedirle cuenta únicamente de las palabras de la lección, sino del sentido, y dé la substancia, juzgando del provecho que ha sacado, no por el testimonio de la memoria, sino por el testimonio de la vida (la aplicación del conocimiento).

Con base a las experiencias y a las esperanzas de algunos hombres brillantes, que comprendieron que a través del uso de la razón y las facultades del pensamiento en diferentes partes del planeta tierra, intentaban con sus muy escasos recursos y herramientas, aprovechar las capacidades y habilidades potenciales del ser humano. 

Otro gran ejemplo, en la historia de la humanidad, tenemos a un pastor de una iglesia protestante de Moravia –pastor que para que se destacara mejor el carácter todavía indeciso de la burguesía que iba siendo cada vez más revolucionaria sin saberlo-, Juan Amos Comenio (1592-1671), se propuso en el terreno de la educación en el cuarto gran libro que faltaba; veinte años después del Discurso sobre el Método, la Didáctica Magna apareció (1657).

No importa, que en el capítulo tercero afirme Comenio que la vida presente es tan sólo una preparación para la eterna; el título del capítulo XIX, lo caracteriza de sobra como hijo de su siglo: ”Bases para fundar la rapidez de la enseñanza con ahorro de tiempo y de fatiga”.

El ahorro de tiempo es sólo un aspecto de la nueva didáctica. Había que enseñar con rapidez, pero hechos reales, es decir, contenidos que tuvieran una relación con las situaciones de la vida cotidiana.

En vez de libros muertos, ¿por qué no abrir el libro vivo de la naturaleza? Sino las cosas mismas, es lo que debe presentarse a la juventud. Lo mecánicos no dan al aprendiz una conferencia sobre su oficio; lo ponen delante de un maestro, para que vea cómo lo hace, después éste coloca la herramienta en sus manos y le enseña a utilizarla. Por lo tanto, debemos de aceptar y comprender, que solo haciendo las cosas, es posible que se pueda aprender a hacer una actividad, escribiendo a escribir, pintando a pintar, investigando se aprende a indagar con prudencia y profundidad.

La obra literaria de Comenio, tiene dos aspectos; uno práctico; teórico el otro. El primero lo forman los manuales destinados a la práctica docente; el segundo, los libros que contienen su doctrina acerca de la enseñanza y de la educación.

Entre los manuales escolares, el primero y más famoso es la Janua linguarum resertata (“La puerta abierta de las lenguas”, 1631). El trabajo contiene, bajo 100 títulos (clases de objetos), 8000 palabras repartidas en 1000 frases, en graduación creciente respecto a la extensión y a la estructura gramatical.

El libro pretende dar una imagen completa de la realidad: universo, tierra, ríos, plantas, animales, vida social, derecho, guerra, paz, escuela, ciencias, artes, diversiones, muerte, fin del mundo. Pedagógicamente, la obra se desenvuelve bajo el principio de las palabras (verba) que deben ser aprendidas en forma paralela al conocimiento de las cosas (res).

Con el propósito de unir de modo más íntimo de los dos grandes sectores de la enseñanza (las cosas y las palabras, res et verba), editó el Orbis sensualium pictus (el orbe ilustrado, esto es, la representación y nomenclatura de todas las cosas importantes del mundo y de las actividades de la vida, 1658).

Se trata, como dice el título, de ilustrar la palabra mediante la representación figurada del objetivo expresado. En el texto aparecen dibujos cuyas partes se encuentran enumeradas; las palabras en latín y lengua vernácula se acompañan de las cifras que indican al lector, la imagen del objeto. El Orbis pictus no es otra cosa, que una jauna con ilustraciones.

También merece particular mención su tratado El novísimo método de las lenguas (1648), en donde resume en cierto modo en diez capítulos la doctrina de la Didáctica magna; haciendo hincapié en que la enseñanza deber ser rápida, agradable y perfecta; una enseñanza, en fin, que tome en cuenta por igual “la idea, la palabra y la cosa o sea, el pensar, el hablar y el obrar.

Con sustentar Comenio tan profundo sentido práctico de la educación, no se aparta de los fines teológico y religioso de la formación humana. El último esfuerzo del hombre es lograr la felicidad eterna en Dios”…

Las primeras miradas del niño elevarán al cielo; los primeros movimientos de su mano tenderán hacia lo alto y lo sublime; sus primeros balbuceos proferirán el nombre de Dios y de Cristo. Y todo el impulso de fuerza religiosa brotará de la Biblia: La santa Escritura es para las escuelas cristianas el alfa y el omega de las cosas que viven los estudiantes a través de la experiencia sensible con sus familias, en la sociedad y en su entorno.

Pero, Comenio no concibe la piedad y virtud (religión y moral: conocimiento espiritual y filosofía de valores) a manera de fines aislados; los vincula de manera sustancial con la ciencia en una relación lógica y psicológica: “Todos los hombres están llamados a un mismo destino”: la sabiduría, la moralidad, la religión. Tal nexo, se expresa claramente en la idea de pansofía o sea el programa de una ciencia universal en sentido cristiano y de ninguna manera polémico profesional.

Esta pansofía, no debe ser, como las viejas enciclopedias, una mera colección de hechos y conocimientos, sino un árbol que se eleve de sus propias raíces, en virtud de su fuerza inherente se desarrolla en ramas y follaje, y da frutos.

El conocimiento escolar es verdadero, solamente cuando las cosas son conocidas como son y consiguientemente en la conexión causal, según la cual están fundadas en Dios. La conexión universal, es una panarmonía, y puede exponerse las leyes y elementos que constituyen sus fundamentos. Por esto, la enseñanza realista ha de poner primero a la vista lo sensible y, partiendo de ello, descubrir la conexión causal, ir del todo a lo individual.

El programa de pansofía tiene un fundamento metafísico-antropológico. El hombre es, para Comenio, un microcosmos, ello es, un compendio del universo entero. En el hombre está dado, en potencia, el conocimiento del cosmos, y al hombre solamente se incumbe aplicarlo y ponerlo en práctica para transformar la naturaleza y para construir un mundo en donde el respeto por los demás sean las bases que rijan las actividades de los hombres.

Con la idea de la educación pansófica, cuya definitiva exposición apareció en 1681, después de su muerte, con el enfático título de Jauna rerum methaphysica pansophica, venía Comenio a establecer una nueva relación entre la enseñanza realista y la enseñanza idiomática.

Las cosas (objetos físicos de conocimiento) y las palabras (lenguaje) constituyen dos centros autónomos en el proceso de aprendizaje, pero en tan inseparable paralelismo que sólo en una conexión del saber real (de las cosas físicas) puede y debe ser asimilado el saber lingüístico (de las palabras).

El método didáctico, junto al nuevo contenido que fija la educación, el gran pedagogo presenta un nuevo método que ha llegado a ser la piedra miliar de la pedagogía contemporánea.

Tres ideas medulares, forman las bases de la nueva didáctica: naturalidad intuición y autoactividad. El arte de enseñar, no exige otra cosa que una juiciosa disposición del tiempo de las cosas. Tal disposición debe apoyarse en la naturaleza, como sobre una roca inconmovible, pues el arte no puede ser otra cosa que imitación de la naturaleza.

Todo lo que es natural avanza por sí mismo. La mejor marcha didáctica, toma en cuenta la naturaleza del niño: se orienta conforme a las leyes de su espíritu, toma en cuenta la aparición y desarrollo de sus facultades, pues al ser del hombre (naturaleza objetiva). El método natural trae consigo rapidez, facilidad y consistencia en el aprendizaje.

En general la enseñanza, ha de comprender los siguientes momentos: 1.- autopsia (observación por sí mismo, intuición); 2.- autopraxia (ejercicio personal de lo aprendido); 3.- autocrecia (creía, uso), a saber, aplicación de lo estudiado.

El primero de estos momentos, es la consagración del principio visual de la enseñanza. El capítulo 2do., de la didáctica Magna, ofrece una técnica pedagógica de la intuición. Indica que la observación del todo debe proceder a la contemplación de las partes; de la de lo esencial a la de lo accidental; que se persigan de cerca los objetos mismos, echando mano de imágenes sólo en el caso de que falten aquéllos.

La autopraxia y la autocrecia son los dos aspectos del postulado de la autoactividad. Aquí recomienda Comenio las representaciones dramáticas que, entre otras ventajas, provocan la espontaneidad, la sociabilidad, la emulación, no menos que el orden y la facilidad del aprendizaje y otros fines agradables.

Pero en todo caso, se deben ejercitar en el aprendizaje en primer término los sentidos (órganos sensoriales), después la memoria y la imaginación (bases de la inteligencia), en seguida, la razón (habilidades del pensamiento: método deductivo, inductivo, análisis y síntesis) y, por último, el juicio y la voluntad del educando.

Comenio, consideró la formación lingüística (el lenguaje: semántica y gramática) no en un fin en sí, sino en un medio para la adquisición de la cultura.

Como puede apreciarse muchos de los grandes intelectuales del tiempo de Comenio, tuvieron gran influencia en sus ideas y pensamientos, dado que, la idea del cultivo de las ciencias y la misión de trabajar en el descubrimiento de las leyes que gobiernan en los fenómenos, esta idea germina en el plan de una Academia de las Ciencias, que ya había halagado a Bacón (filósofo, cuya influencia se nota repetidas veces en Comenio) y que adquirió realidad con la fundación, de la “Real Sociedad de Ciencias” en Londres, 1663, y posteriormente, con otras muchas academias científicas en diferentes partes del mundo.

Por lo tanto, Comenio descubre en la relación de los métodos de las ciencias con la teoría antropológica, el principio de la didáctica. Advierte, que las aptitudes del niño pueden y debe adquirir los primeros fundamentos de la cultura.

Se eleva con viva conciencia del hecho a la idea de la continuidad del proceso educativo y al plano moderno de la escuela unificada. Además, en torno del postulado de un agrupamiento concéntrico de las materias de enseñanza, postula la idea del aprendizaje autoeducativo.

El carácter integral de la pedagogía de Comenio, hace de él uno de los reformadores sociales más importantes de su época. Y aún más, es considerado como el profeta de la moderna escuela democrática, dado que reconoce la igualdad y la dignidad a todos los niveles educativos e igual derecho de todos los hombres a recibir una educación que les permita adquirir las herramientas básicas y necesarias para construir una mejor calidad de vida y de satisfacción personas, pero sobre todo que la persona aprenda a vivir y a convivir en armonía, tanto con él mismo, y como con los demás.

Pero, cómo lograr los ideales anteriores en la educación y mejorar las condiciones sociales y económicas de los pueblos. Si recordemos, que durante los siglos XV al XVII, se agudizó la lucha de las masas populares contra la nobleza feudal y contra la Iglesia Católica, baluarte ideológico del feudalismo. Después de que el escolasticismo imperara desde el siglo IX al XV, sin lograr avances en la ciencia y en la tecnología, debido a las condiciones sociales precarias que vivía la población de aquella época, fue necesaria la protesta contra el feudalismo, por lo general, tomó la forma de un movimiento sectario de carácter democrático religioso.

Comenius trataba de conciliar  el servicio de su patria sufrida, ya que había estado expuesta durante 30 años a una Guerra (1618-1648), los protestantes checos fueron expulsados de su país, y en la primera mitad el siglo XV la comunidad de los taboristas había sido aniquilada por las fuerzas unidas de la reacción feudal. Las personas que quedaron de los taboristas formaron una comunidad más moderada y democrática llamada los “Hermanos Moravos” la cual estaba formada por artesanos y campesinos. Esta comunidad unió a los patriotas que luchaban por la libertad y a la independencia del pueblo checo.

La lucha por la liberación del pueblo checo formaba parte del movimiento de los pueblos europeos contra el feudalismo.

Uno de los jefes de la comunidad de los hermanos Moravos, era el gran pedagogo eslavo Juan Amos Comenius (1592-1670). Quien nació en el seno de una familia que perteneció a esta comunidad y se vio obligado a abandonar su país.

Comenius trataba de conciliar el servicio de su patria sufrida, con el servicio a toda la humanidad y se pronunciaba por transformaciones sociales profundas. En época de guerras sangrientas, y ante las crueles represiones políticas y religiosas, clamaba por la paz en el mundo y por la colaboración internacional en el campo de la política, de la ciencia y de la educación.

Soñaba con la creación de un centro universal (como lo es, hoy en día la ONU, la UNESCO, etc.) para fomentar la interrelación entre todos los países del mundo, con el objetivo de mejorar las relaciones entre los hombres y la vida social.

En aras de su idea sobre el desarrollo de amplias relaciones armónicas entre los pueblos de todo el mundo, durante su estancia en Inglaterra trabajó en la concepción de lo que él llamaba Pansofía. Esto suponía la agrupación de todos los conocimientos sobre la naturaleza y la sociedad, de modo que fuesen accesibles a todas las personas en cualquier parte del mundo.

Comenius trabajo en Suecia y Hungría, con el fin de ayudar a su patria ultrajada. Durante la guerra sueco-polaca fue incendiada la ciudad de Lesno, el último refugio de la Comunidad de los Hermanos Moravos. Comenius encontró refugio en Ámsterdam, Holanda, donde murió en 1670.

La concepción del mundo de Comenius se muestra influenciada por la cultura del Renacimiento, por el humanismo, la jovialidad y el optimismo que en ella se reflejan. En contraposición con el rígido ascetismo de los siglos medievales y su concepción de la naturaleza pecaminosa del hombre.

Comenius presentaba al hombre, como la más bella y perfecta creación, como un maravilloso microcosmos, pensaba que el hombre puede alcanzarlo todo, dirigido por la naturaleza, y que era la unidad armonioso entre el cuerpo y alma. Consideraba, asimismo, que una escuela debía ser un taller de humanismo. A diferencia de los pedagogos humanistas del Renacimiento, Comenius creó un sistema de enseñanza, no para el estrato aristocrático de la sociedad, sino para las masas populares.

La didáctica de Comenius tiene, en lo fundamental, un carácter sensualista: el conocimiento del mundo real sobre la base de la percepción directa, el realismo y los principios intuitivos. Comenius participaba de la idea de que no hay nada en el intelecto que no haya existido con anterioridad en las sensaciones.

Esto corresponde a la filosofía sensualista de Francis Bacón (filósofo inglés empirista), quién, según, la caracterización de C. Marx, fue el verdadero fundador del materialismo inglés y de toda la ciencia experimental moderna.


Comenius, considera que los trabajos de Bacon (1561-1626) constituían una gran reestructuración de las ciencias, y la obra más brillante que se había producido en el nuevo siglo de la filosofía. Vio en el método inductivo de Bacon (El Novum Organum, 1620) el cambio y el mejor instrumento del pensamiento humano, para penetrar en las leyes y secretos que gobiernan en los fenómenos que se manifiestan en la naturaleza y en la sociedad.

Comenius, pedía que todos los niños, ricos y  pobres, acomodados y humildes, habitantes de las ciudades o de las aldeas, estudiaran en la escuela en su lengua natal o materna. En otras palabras, Comenius planteo el principio de la enseñanza general, y se indignaba al pensar que entre los pobres pasan inadvertidos y desaparecen los hombres destacados y talentosos.

En la concepción del mundo de Comenius, se entrelazaban aspectos del materialismo espontáneo y del realismo. Además, por una parte, una posición se inspira en la vida, en la experiencia, por otro lado, una posición religiosa. Según, su opinión el mundo es la creación de Dios, y el conocimiento la búsqueda de Dios por todas partes.

Para Comenius existen tres niveles en la educación, es decir, tres funciones de la educación: el conocimiento de sí mismo y del mundo circundante (educación intelectual); la autodirección (educación moral); y la aspiración de llegar a Dios (educación religiosa). A diferencia de los pedagogos medievales, Comenius consideraba muy importante la realización de la primera función.

Comenius asignaba, un alto valor al papel de la educación. El hombre se hace hombre, decía, gracias a la educación, y esta debe tener un lugar en la infancia, que es la edad más propicia. Afirmaba que de cualquier niño se puede hacer un gran hombre.

Aceptaba, que junto a los niños capaces y aplicados, que responden a la acción del maestro, hay un grupo no muy grande de niños holgazanes, torpes y testarudos; pero insistía en que había que enseñar y educar también a estos niños.

En todas las obras pedagógicas de Comenius, y en particular en la obra principal, la Magna Didáctica (1628), se destaca la idea de que debe haber conformidad entre educativo y naturaleza en todo momento. A partir de Comenius, este principio se encuentra más de una vez en los sistemas pedagógicos de los siglos XVIII y XIX. Pero, por otra parte, cada uno de los grandes teóricos de la pedagogía (Comenius, Rousseau, Pestalozzi, Decroly, Montessori y otros), entienden este principio en forma un tanto diferente.

A partir de una filosofía de orientación sensualista, y sobre la base de los conocimientos y de la práctica de la enseñanza, Comenius planteó la necesidad de la experiencia sensorial, argumentó teóricamente al respecto y estableció minuciosamente los principios del método intuitivo.

Este método ya había sido utilizado con anterioridad. Del mismo hablan los pedagogos humanista del Renacimiento, como Tomás Moro, quien hace referencia, cuando explica cómo era la educación en la Isla Utopía.

Inclusivo libros, tanto los manuscritos, como los impresos, con frecuencia se presentaban ilustrados. Puede decirse que era una utilización empírica del Método intuitivo, sin la fundamentación teórica que Comenius le dio por primera vez. Comenius consideraba la utilización de este método en un sentido mucho más amplio, no sólo como percepción visual, sino con la participación de todos los órganos sensoriales de modo que se logrará una percepción mejor y más clara de los objetos de estudio y de los fenómenos.

Para Comenius, la regla de oro de la didáctica es la siguiente: “Todo lo que pueda ser percibido directamente por los sentidos, que así sea: lo que se ve, que sea percibido mediante la vista, lo que se oye, mediante el oído, lo que tenga olor, mediante el olfato; lo que tenga sabor, mediante el sentido del gusto; lo que pueda tocarse, mediante el sentido del tacto. Si algunos objetos de estudio pueden percibirse sólo instantáneamente por esas sensaciones, entonces tenemos que construir el conocimiento significativo a partir de los recursos que proporcionan los órganos sensoriales.

Por lo tanto, Comenius planteaba que el estudio y comprensión de la naturaleza, no comienza por la explicación verbal de las cosas objetos de conocimiento, sino por la observación (la observación sistemática es una de las partes que utiliza el método científico). Se debe observar en la realidad directamente, lo que sea posible. En caso de imposibilidad deben emplearse láminas, modelos y dibujos que permitan representar a los objetos que se pretende estudiar.

Cuando propugnaba, el estudio del mundo real mediante la experimentación directa. Comenius, fustigaba la enseñanza escolástica (perduro en el siglo IX al XV, en las universidades europeas) que atiborraba las cabezas de los alumnos, con una mezcla de palabras, sentencias y opiniones, y clamaba por una salida de los laberintos escolásticos.

Comenius contrapuso al adiestramiento absurdo y mecánico, y a la dogmatización de la enseñanza, la exigencia del estudio consciente. Y escribía: No se debe inducir a estudiar nada de memoria, excepto lo que ha sido bien comprendido por la razón.

Con ayuda del maestro, los alumnos deben comprender con claridad la utilidad que lo que se estudia, tiene en la vida cotidiana. Es decir, que los contenidos escolares, deben de ser útiles y  pragmáticos, con aplicación práctica en la solución de problemas que se encuentran en la vida cotidiana del educando.

Se deben aportar todos los datos necesarios, para el estudio de cada fenómeno de modo que los alumnos comprender las causas de los mismos. No debemos detenernos en el estudio de un objeto de conocimiento, hasta que el mismo no sea totalmente comprendido.
Comenius insistía en la sistematización de la enseñanza. 

Consideraba que era necesario que los alumnos comprendieran la relación entre los fenómenos. El material debe estar organizado de modo que no resulte desordenado para los alumnos, y debe estar redactado alrededor de algunas situaciones fundamentales y prácticas que se presenten en la vida cotidiana.

Planteaba que en la enseñanza, es necesario ir de los hechos empíricos a las conclusiones (método inductivo: va de lo particular a lo general, o bien, de un caso, hacia la generalización) de los ejemplos a las reglas; conclusiones y reglas que sistematizan y generalizan estos hechos y ejemplos.

Asimismo, se debe de dar una noción general sobre el objeto de conocimiento o fenómeno, que se considera y después pasar a estudiar sus elementos que forman parte del todo (este principio se encuentra en el análisis y la síntesis: descomponer en todo en partes y encontrar las relaciones de semejanzas y diferencias, y después, revisar cuidadosamente los elementos que forman parte del todo o de la unidad del fenómeno).

Para Comenius, la secuencia de la enseñanza tiene gran importancia. Todo lo que se presente a los educandos, debe disponerse en forma tal que el aprendizaje del nuevo contenido esté condicionado y preparado por las clases anteriores (esto se relaciona mucho, con la zona de desarrollo próximo “ZDP” de Lev Vygotsky).

Al considerar las particularidades de las distintas edades del estudiante, Comenius aconseja desarrollar, en primer lugar, los sentidos de los alumnos, y las habilidades manuales, pues el alumno debe saber expresar correctamente lo estudiado y aplicarlos en la práctica para resolver problemas que se le presenten en la vida cotidiana.

Comenius, hizo valioso señalamiento al plantear, los requerimientos didácticos de la posibilidad de la enseñanza de los contenidos escolares. En la educación de los niños, sólo debe ofrecérseles aquello (contenidos escolares: tipo cognoscitivo, procedimental y actitudinal) que sea apropiado a su edad y desarrollo del pensamiento (J. Piaget, 1972).

Como puede apreciarse, en las líneas anteriores Comenius, al seguir los principios del Método inductivo y de la experimentación,  propuesta inicialmente por Roger Bacon (1250-1315) y posteriormente volvió a rescatar este principio Francis Bacon (1561-1626) en Inglaterra para que los estudiantes principalmente los que se encontraban en la universidad pudieran de verdad construir conocimientos significativos.

Guiados por la razón (método deductivo, inductivo, análisis y la síntesis) y la experimentación, es decir, poner los conocimientos en práctica sobre situaciones que se presentan en la vida real o cotidiana, debido a que en aquella época predominaba   el método escolástico (s. IX al XV) en las Universidades del Norte y del Sur en Europa.

Como se puede apreciar en los párrafos anteriores, Comenius en la didáctica Magna  (1652) había logrado compilar y plasmar las mejores ideas que se habían gestado desde el tiempo de Sócrates, y aprovechando las ideas que Platón implementó en la Academia y Aristóteles en el Liceo.

Comenius se dio cuenta de la importancia de contar con un método didáctico que pudiera regular y guiar las actividades escolares, pero sobre todo también dirigir la forma de pensar y la importancia del medio ambiente y de la experiencia previa de los estudiantes.

Ramón Ruiz Limón

Escritor de libros como:
Historia y evolución del pensamiento científico, el conocimiento silencioso, la psicología y sus aplicaciones, el método científico y sus etapas, el viaje al poder de la conciencia, el poder de los dichos de la boca y el pensamiento, entre otros.

Asesor en la redacción de Tesis: Licenciatura, Maestría, Doctorado y Postdoctorado, en español e inglés.

Detroit Michigan, USA, Winter, 1998.

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