6.6.- ¿Cómo lograr la construcción de una
educación de tipo real y práctica?
Es
decir, que se debe hacer en los centros educativos, en la familia y en la
sociedad, para que los contenidos escolares puedan ser recibidos con gusto y
alegría por parte de los educandos.
¿Qué
se requiere implementar en las escuelas para que los niños (as) muestren
felices disposiciones para el estudio de la lectura, las matemáticas, las
ciencias (biología, química y física), la geografía y la historia?
6.6.1.- ¿Cuál es el propósito o
finalidad de recibir educación escolar?
Recordemos,
que existen diversos problemas (alimentación, vestimenta, hogar, trabajo,
salud, enfermedades, guerras, plagas, inundaciones, etc.) que siempre han
acompañado al hombre desde su aparición en este planeta tierra. Estos
“problemas de la vida humana”, han traído en ciertas ocasiones dolor y
sufrimiento a grupos de personas en cualquier parte del mundo.
Pero
no podemos detenernos a observar, y ser únicamente observadores pasivos, sino
que las circunstancias deben de ser la palanca que pueda mover la voluntad y la
razón de las personas, para que en conjunto y de manera colaborativa se puedan
encontrar las mejores soluciones a los problemas antes mencionados.
La
vida del hombre sobre este planeta tierra, sigue épocas que se constituyen en
ciclos o periodos de retorno, en donde hay ciertas situaciones que tienden a
presentarse en todas las civilización, formando patrones o modelos que pueden
servirnos para mejorar.
Por
ejemplo, en el siglo XVI había una frase que decía lo siguiente: “Considerad como sospecho cuanto se os haya
enseñado hasta hoy”, hacían coro en el mismo siglo F. Bacón (1561-1626), R.
Descartes (1596-1650), B. Pascal (1623-1662); afirmando, el primero que la
verdad va caminando con los tiempos; aconsejando el segundo no rendirse a nada
más que a la evidencia o comprobación de los hechos empíricos a través de la
experiencia; invitando el tercero a introducir el experimento para comprobar
las causas de todo fenómeno, como criterio seguro que permite el avance y
desarrollo de las ciencias.
El Novum Organum de Bacón, es
el de 1620; el Discurso sobre el Método
de la Duda cartesiana, de Descartes, de 1637; el fragmento de un tratado
sobre el vacío, de Pascal, de 1651, con ligeras diferencias de años, la
filosofía y la ciencia, interpretaba los profundos cambios que la economía iba
creando en el subsuelo social de esa época.
Pero
algo más faltaba todavía, que fue lo último en llegar. Mientras G. Galilei
(1564-1642) descubría gracias al telescopio que había mejorado nueve (9) veces,
los satélites de Júpiter; y Harvey (1578-1657) estudiaba la circulación de la
sangre, en las escuelas de la burguesía, se continuaba enseñando todavía la
ciencia de los antiguos, es decir, una anatomía sin disecciones, una física sin
experimentación.
Recordemos,
que el poder aumenta con el conocimiento, aseguraba Bacón, “el conocimiento es poder”, pero la burguesía tardaba en introducir
en las escuelas esa promesa tentadora. Verdad es que la Iglesia Católica se
mantenía vigilante, y que Descartes renuncio a publicar su libro sobre Le Monde
(1633), cuando supo lo que estaba ocurriendo en Roma a Galileo.
Años
atrás, ya habían sembrado algunos hombres inquietos una semilla de esperanza
sobre la educación del hombre, considerando que el hombre es el reflejo del
mundo, y la adquisición de conocimiento aprovechando las experiencias es muy
importante, ya que gracias al uso de la razón y del pensamiento humano era
posible transformar y aprovechar los recursos naturales para el mejoramiento de
la vida.
Por
ejemplo, el ideal de M. Montaigne (1533-1592) es el hombre del mundo. El objeto
de la educación, es formar el hombre completo, en cuerpo y alma; el hombre que
conoce el difícil arte de vivir la vida. Para ello, hay que educar el juicio
del alumno, más allá que llenar la cabeza de palabras o asignaturas sin
aplicación práctica, o que se logra con un preceptor, que en lugar de ir
diciendo todo al alumno, comience por mostrarles las cosas, por poner al alumno
en contacto con las experiencias y con la realidad, por hacerle agradable los
contenidos escolares para que aprenda a discernir y a elegir por sí mismo.
Para
Montaigne, la educación de su tiempo adolecía de graves vicios: era libresca,
llena de pedantismo, alejada de la vida cotidiana y propensa a sancionar a los
educandos con castigos corporales.
Es
importante reconocer, que algunas veces es conveniente que el profesor deba
abrirle el camino al estudiante, en otras procurará que el niño se esfuerce por
abrirlo.
La
pregunta, que es necesario formular, es: ¿Cuándo debe intervenir como ayuda y
cuándo solamente cómo facilitador o coordinador de la enseñanza y aprendizaje,
el profesor?
Mencionaba
Montaigne, que el profesor debería aprender a saber cuándo hablar y cuándo
solamente escuchar, es decir, en ciertos momentos es importante, que el
profesor sepa escuchar profundamente y en silencio y con toda la atención hacia
sus alumnos, y as, de esta forma, puede comprender, y saber realmente, cuáles
son sus necesidades y cómo desean satisfacerlas.
Conviene
que el estudiante vaya en ocasiones delante de las cosas para desarrollar la capacidad de elaborar
juicios, es decir, que adquiera
la capacidad de juzgar de su paso y para conocer hasta qué punto debe acortar
el suyo el profesor, si ha de acostumbrarse a la fuerza de su
discípulo.
Si
falta esta proporción, la obra y tarea del profesor cae por su base. No se debe
limitar a pedirle cuenta únicamente de las palabras de la lección, sino del
sentido, y dé la substancia, juzgando del provecho que ha sacado, no por el
testimonio de la memoria, sino por el
testimonio de la vida (la aplicación del conocimiento).
Con
base a las experiencias y a las esperanzas de algunos hombres brillantes, que
comprendieron que a través del uso de la razón y las facultades del pensamiento
en diferentes partes del planeta tierra, intentaban con sus muy escasos
recursos y herramientas, aprovechar las capacidades y habilidades potenciales
del ser humano.
Otro
gran ejemplo, en la historia de la humanidad, tenemos a un pastor de una
iglesia protestante de Moravia –pastor que para que se destacara mejor el
carácter todavía indeciso de la burguesía que iba siendo cada vez más
revolucionaria sin saberlo-, Juan Amos Comenio (1592-1671), se propuso en el
terreno de la educación en el cuarto gran libro que faltaba; veinte años
después del Discurso sobre el Método, la
Didáctica Magna apareció (1657).
No
importa, que en el capítulo tercero afirme Comenio que la vida presente es tan
sólo una preparación para la eterna; el título del capítulo XIX, lo caracteriza
de sobra como hijo de su siglo: ”Bases para fundar la rapidez de la enseñanza
con ahorro de tiempo y de fatiga”.
El
ahorro de tiempo es sólo un aspecto de la nueva didáctica. Había que enseñar
con rapidez, pero hechos reales, es decir, contenidos que tuvieran una relación
con las situaciones de la vida cotidiana.
En
vez de libros muertos, ¿por qué no abrir el libro vivo de la naturaleza? Sino
las cosas mismas, es lo que debe presentarse a la juventud. Lo mecánicos no dan
al aprendiz una conferencia sobre su oficio; lo ponen delante de un maestro,
para que vea cómo lo hace, después éste coloca la herramienta en sus manos y le
enseña a utilizarla. Por lo tanto, debemos de aceptar y comprender, que solo
haciendo las cosas, es posible que se pueda aprender a hacer una actividad,
escribiendo a escribir, pintando a pintar, investigando se aprende a indagar
con prudencia y profundidad.
La
obra literaria de Comenio, tiene dos aspectos; uno práctico; teórico el otro. El primero lo forman los
manuales destinados a la práctica docente; el segundo, los libros que contienen
su doctrina acerca de la enseñanza y de la educación.
Entre
los manuales escolares, el primero y más famoso es la Janua linguarum resertata
(“La puerta abierta de las lenguas”, 1631). El trabajo contiene, bajo 100
títulos (clases de objetos), 8000 palabras repartidas en 1000 frases, en
graduación creciente respecto a la extensión y a la estructura gramatical.
El
libro pretende dar una imagen completa de la realidad: universo, tierra, ríos,
plantas, animales, vida social, derecho, guerra, paz, escuela, ciencias, artes,
diversiones, muerte, fin del mundo. Pedagógicamente, la obra se desenvuelve
bajo el principio de las palabras (verba) que deben ser aprendidas en forma
paralela al conocimiento de las cosas (res).
Con
el propósito de unir de modo más íntimo de los dos grandes sectores de la
enseñanza (las cosas y las palabras, res et verba), editó el Orbis sensualium
pictus (el orbe ilustrado, esto es, la representación y nomenclatura de todas
las cosas importantes del mundo y de las actividades de la vida, 1658).
Se
trata, como dice el título, de ilustrar la palabra mediante la representación
figurada del objetivo expresado. En el texto aparecen dibujos cuyas partes se
encuentran enumeradas; las palabras en latín y lengua vernácula se acompañan de
las cifras que indican al lector, la imagen del objeto. El Orbis pictus no es
otra cosa, que una jauna con ilustraciones.
También
merece particular mención su tratado El novísimo método de las lenguas (1648),
en donde resume en cierto modo en diez capítulos la doctrina de la Didáctica
magna; haciendo hincapié en que la
enseñanza deber ser rápida, agradable y perfecta; una enseñanza, en
fin, que tome en cuenta por igual “la idea, la palabra y la cosa o sea, el
pensar, el hablar y el obrar.
Con
sustentar Comenio tan profundo sentido práctico de la educación, no se aparta
de los fines teológico y religioso de la formación humana. El último esfuerzo
del hombre es lograr la felicidad eterna en Dios”…
Las
primeras miradas del niño elevarán al cielo; los primeros movimientos de su
mano tenderán hacia lo alto y lo sublime; sus primeros balbuceos proferirán el
nombre de Dios y de Cristo. Y todo el impulso de fuerza religiosa brotará de la
Biblia: La santa Escritura es para las escuelas cristianas el alfa y el omega
de las cosas que viven los estudiantes a través de la experiencia sensible con
sus familias, en la sociedad y en su entorno.
Pero,
Comenio no concibe la piedad y virtud (religión y moral: conocimiento
espiritual y filosofía de valores) a manera de fines aislados; los vincula de
manera sustancial con la ciencia en una relación lógica y psicológica: “Todos
los hombres están llamados a un mismo destino”: la sabiduría, la moralidad, la religión. Tal nexo, se expresa
claramente en la idea de pansofía o sea el programa de una ciencia universal en
sentido cristiano y de ninguna manera polémico profesional.
Esta
pansofía, no debe ser, como las viejas enciclopedias, una mera colección de
hechos y conocimientos, sino un árbol que se eleve de sus propias raíces, en
virtud de su fuerza inherente se desarrolla en ramas y follaje, y da frutos.
El
conocimiento escolar es verdadero, solamente cuando las cosas son conocidas
como son y consiguientemente en la conexión causal, según la cual están
fundadas en Dios. La conexión universal, es una panarmonía, y puede exponerse
las leyes y elementos que constituyen sus fundamentos. Por esto, la enseñanza
realista ha de poner primero a la vista lo sensible y, partiendo de ello,
descubrir la conexión causal, ir del todo a lo individual.
El
programa de pansofía tiene un fundamento metafísico-antropológico. El hombre
es, para Comenio, un microcosmos, ello es, un compendio del universo entero. En
el hombre está dado, en potencia, el conocimiento del cosmos, y al hombre
solamente se incumbe aplicarlo y ponerlo en práctica para transformar la
naturaleza y para construir un mundo en donde el respeto por los demás sean las
bases que rijan las actividades de los hombres.
Con
la idea de la educación pansófica, cuya definitiva exposición apareció en 1681,
después de su muerte, con el enfático título de Jauna rerum methaphysica
pansophica, venía Comenio a establecer una nueva relación entre la enseñanza
realista y la enseñanza idiomática.
Las
cosas (objetos físicos de conocimiento) y las palabras (lenguaje) constituyen
dos centros autónomos en el proceso de aprendizaje, pero en tan inseparable
paralelismo que sólo en una conexión del saber real (de las cosas físicas)
puede y debe ser asimilado el saber lingüístico (de las palabras).
El método didáctico,
junto al nuevo contenido que fija la educación, el gran pedagogo presenta un
nuevo método que ha llegado a ser la piedra miliar de la pedagogía
contemporánea.
Tres
ideas medulares, forman las bases de la nueva didáctica: naturalidad
intuición y autoactividad. El arte de enseñar, no exige otra cosa que una
juiciosa disposición del tiempo de las cosas. Tal disposición debe apoyarse en
la naturaleza, como sobre una roca inconmovible, pues el arte no puede ser otra
cosa que imitación de la naturaleza.
Todo
lo que es natural avanza por sí mismo. La mejor marcha didáctica, toma en
cuenta la naturaleza del niño: se orienta conforme a las leyes de su espíritu,
toma en cuenta la aparición y desarrollo de sus facultades, pues al ser del
hombre (naturaleza objetiva). El método natural trae consigo rapidez, facilidad
y consistencia en el aprendizaje.
En
general la enseñanza, ha de comprender los siguientes momentos: 1.- autopsia
(observación por sí mismo, intuición); 2.- autopraxia (ejercicio personal de lo
aprendido); 3.- autocrecia (creía, uso), a saber, aplicación de lo estudiado.
El
primero de estos momentos, es la consagración del principio visual de la
enseñanza. El capítulo 2do., de la didáctica Magna, ofrece una técnica
pedagógica de la intuición. Indica que la observación del todo debe
proceder a la contemplación de las partes; de la de lo esencial a la de lo
accidental; que se persigan de cerca los objetos mismos, echando mano de
imágenes sólo en el caso de que falten aquéllos.
La
autopraxia y la autocrecia son los dos aspectos del postulado de la
autoactividad. Aquí recomienda Comenio las representaciones dramáticas que,
entre otras ventajas, provocan la espontaneidad, la sociabilidad, la emulación,
no menos que el orden y la facilidad del aprendizaje y otros fines agradables.
Pero
en todo caso, se deben ejercitar en el aprendizaje en primer término los sentidos (órganos sensoriales),
después la memoria y la imaginación
(bases de la inteligencia), en seguida, la
razón (habilidades del pensamiento: método deductivo, inductivo, análisis y
síntesis) y, por último, el juicio y la
voluntad del educando.
Comenio,
consideró la formación lingüística
(el lenguaje: semántica y gramática) no en un fin en sí, sino en un medio para la adquisición de la cultura.
Como
puede apreciarse muchos de los grandes intelectuales del tiempo de Comenio,
tuvieron gran influencia en sus ideas y pensamientos, dado que, la idea del
cultivo de las ciencias y la misión de trabajar en el descubrimiento de las
leyes que gobiernan en los fenómenos, esta idea germina en el plan de una
Academia de las Ciencias, que ya había halagado a Bacón (filósofo, cuya
influencia se nota repetidas veces en Comenio) y que adquirió realidad con la
fundación, de la “Real Sociedad de Ciencias” en Londres, 1663, y posteriormente,
con otras muchas academias científicas en diferentes partes del mundo.
Por
lo tanto, Comenio descubre en la relación de los métodos de las ciencias con la
teoría antropológica, el principio de la didáctica. Advierte, que las aptitudes
del niño pueden y debe adquirir los primeros fundamentos de la cultura.
Se
eleva con viva conciencia del hecho a la idea de la continuidad del proceso
educativo y al plano moderno de la escuela unificada. Además, en torno del
postulado de un agrupamiento concéntrico de las materias de enseñanza, postula
la idea del aprendizaje autoeducativo.
El
carácter integral de la pedagogía de Comenio, hace de él uno de los
reformadores sociales más importantes de su época. Y aún más, es considerado
como el profeta de la moderna escuela democrática, dado que reconoce la
igualdad y la dignidad a todos los niveles educativos e igual derecho de todos
los hombres a recibir una educación que les permita adquirir las herramientas
básicas y necesarias para construir una mejor calidad de vida y de satisfacción
personas, pero sobre todo que la persona aprenda a vivir y a convivir en
armonía, tanto con él mismo, y como con los demás.
Pero,
cómo lograr los ideales anteriores en la educación y mejorar las condiciones
sociales y económicas de los pueblos. Si recordemos, que durante los siglos XV
al XVII, se agudizó la lucha de las masas populares contra la nobleza feudal y
contra la Iglesia Católica, baluarte ideológico del feudalismo. Después de que
el escolasticismo imperara desde el siglo IX al XV, sin lograr avances en la
ciencia y en la tecnología, debido a las condiciones sociales precarias que
vivía la población de aquella época, fue necesaria la protesta contra el
feudalismo, por lo general, tomó la forma de un movimiento sectario de carácter
democrático religioso.
Comenius
trataba de conciliar el servicio de su
patria sufrida, ya que había estado expuesta durante 30 años a una Guerra
(1618-1648), los protestantes checos fueron expulsados de su país, y en la
primera mitad el siglo XV la comunidad de los taboristas había sido aniquilada
por las fuerzas unidas de la reacción feudal. Las personas que quedaron de los
taboristas formaron una comunidad más moderada y democrática llamada los
“Hermanos Moravos” la cual estaba formada por artesanos y campesinos. Esta
comunidad unió a los patriotas que luchaban por la libertad y a la
independencia del pueblo checo.
La
lucha por la liberación del pueblo checo formaba parte del movimiento de los
pueblos europeos contra el feudalismo.
Uno
de los jefes de la comunidad de los hermanos Moravos, era el gran pedagogo
eslavo Juan Amos Comenius (1592-1670). Quien nació en el seno de una familia
que perteneció a esta comunidad y se vio obligado a abandonar su país.
Comenius
trataba de conciliar el servicio de su patria sufrida, con el servicio a toda
la humanidad y se pronunciaba por transformaciones sociales profundas. En época
de guerras sangrientas, y ante las crueles represiones políticas y religiosas,
clamaba por la paz en el mundo y por la colaboración internacional en el campo
de la política, de la ciencia y de la educación.
Soñaba
con la creación de un centro universal (como lo es, hoy en día la ONU, la
UNESCO, etc.) para fomentar la interrelación entre todos los países del mundo,
con el objetivo de mejorar las relaciones entre los hombres y la vida social.
En
aras de su idea sobre el desarrollo de amplias relaciones armónicas entre los
pueblos de todo el mundo, durante su estancia en Inglaterra trabajó en la
concepción de lo que él llamaba Pansofía. Esto suponía la agrupación de todos
los conocimientos sobre la naturaleza y la sociedad, de modo que fuesen
accesibles a todas las personas en cualquier parte del mundo.
Comenius
trabajo en Suecia y Hungría, con el fin de ayudar a su patria ultrajada.
Durante la guerra sueco-polaca fue incendiada la ciudad de Lesno, el último
refugio de la Comunidad de los Hermanos Moravos. Comenius encontró refugio en
Ámsterdam, Holanda, donde murió en 1670.
La
concepción del mundo de Comenius se muestra influenciada por la cultura del
Renacimiento, por el humanismo, la jovialidad y el optimismo que en ella se
reflejan. En contraposición con el rígido ascetismo de los siglos medievales y
su concepción de la naturaleza pecaminosa del hombre.
Comenius
presentaba al hombre, como la más bella y perfecta creación, como un
maravilloso microcosmos, pensaba que el hombre puede alcanzarlo todo, dirigido
por la naturaleza, y que era la unidad armonioso entre el cuerpo y alma.
Consideraba, asimismo, que una escuela debía ser un taller de humanismo. A
diferencia de los pedagogos humanistas
del Renacimiento, Comenius creó un sistema de enseñanza, no para el estrato
aristocrático de la sociedad, sino para las masas populares.
La
didáctica de Comenius tiene, en lo fundamental, un carácter sensualista: el
conocimiento del mundo real sobre la base de la percepción directa, el realismo
y los principios intuitivos. Comenius participaba de la idea de que no hay nada
en el intelecto que no haya existido con anterioridad en las sensaciones.
Esto
corresponde a la filosofía sensualista de Francis Bacón (filósofo inglés
empirista), quién, según, la caracterización de C. Marx, fue el verdadero
fundador del materialismo inglés y de toda la ciencia experimental moderna.
Comenius,
considera que los trabajos de Bacon (1561-1626) constituían una gran
reestructuración de las ciencias, y la obra más brillante que se había
producido en el nuevo siglo de la filosofía. Vio en el método inductivo de
Bacon (El Novum Organum, 1620) el cambio y el mejor instrumento del
pensamiento humano, para penetrar en las leyes y secretos que gobiernan en los
fenómenos que se manifiestan en la naturaleza y en la sociedad.
Comenius,
pedía que todos los niños, ricos y
pobres, acomodados y humildes, habitantes de las ciudades o de las
aldeas, estudiaran en la escuela en su lengua natal o materna. En otras
palabras, Comenius planteo el principio de la enseñanza general, y se indignaba
al pensar que entre los pobres pasan inadvertidos y desaparecen los hombres
destacados y talentosos.
En
la concepción del mundo de Comenius, se entrelazaban aspectos del materialismo
espontáneo y del realismo. Además, por una parte, una posición se inspira en la
vida, en la experiencia, por otro lado, una posición religiosa. Según, su
opinión el mundo es la creación de Dios, y el conocimiento la búsqueda de Dios
por todas partes.
Para
Comenius existen tres niveles en la educación, es decir, tres funciones de la
educación: el conocimiento de sí mismo y del mundo circundante (educación
intelectual); la autodirección (educación moral); y la aspiración de llegar a
Dios (educación religiosa). A diferencia de los pedagogos medievales, Comenius
consideraba muy importante la realización de la primera función.
Comenius
asignaba, un alto valor al papel de la educación. El hombre se hace hombre,
decía, gracias a la educación, y esta debe tener un lugar en la infancia, que
es la edad más propicia. Afirmaba que de cualquier niño se puede hacer un gran
hombre.
Aceptaba,
que junto a los niños capaces y aplicados, que responden a la acción del
maestro, hay un grupo no muy grande de niños holgazanes, torpes y testarudos;
pero insistía en que había que enseñar y educar también a estos niños.
En
todas las obras pedagógicas de Comenius, y en particular en la obra principal,
la Magna Didáctica (1628), se destaca la idea de que debe haber conformidad
entre educativo y naturaleza en todo momento. A partir de Comenius, este
principio se encuentra más de una vez en los sistemas pedagógicos de los siglos
XVIII y XIX. Pero, por otra parte, cada uno de los grandes teóricos de la
pedagogía (Comenius, Rousseau, Pestalozzi, Decroly, Montessori y otros),
entienden este principio en forma un tanto diferente.
A
partir de una filosofía de orientación sensualista, y sobre la base de los
conocimientos y de la práctica de la enseñanza, Comenius planteó la necesidad
de la experiencia sensorial, argumentó teóricamente al respecto y estableció
minuciosamente los principios del método
intuitivo.
Este
método ya había sido utilizado con anterioridad. Del mismo hablan los pedagogos
humanista del Renacimiento, como Tomás Moro, quien hace referencia, cuando
explica cómo era la educación en la Isla Utopía.
Inclusivo
libros, tanto los manuscritos, como los impresos, con frecuencia se presentaban
ilustrados. Puede decirse que era una utilización empírica del Método
intuitivo, sin la fundamentación teórica que Comenius le dio por primera vez.
Comenius consideraba la utilización de este método en un sentido mucho más
amplio, no sólo como percepción visual, sino con la participación de todos los
órganos sensoriales de modo que se logrará una percepción mejor y más clara de
los objetos de estudio y de los fenómenos.
Para
Comenius, la regla de oro de la didáctica es la siguiente: “Todo lo que pueda
ser percibido directamente por los sentidos, que así sea: lo que se ve, que sea
percibido mediante la vista, lo que se oye, mediante el oído, lo que tenga
olor, mediante el olfato; lo que tenga sabor, mediante el sentido del gusto; lo
que pueda tocarse, mediante el sentido del tacto. Si algunos objetos de estudio
pueden percibirse sólo instantáneamente por esas sensaciones, entonces tenemos
que construir el conocimiento significativo a partir de los recursos que
proporcionan los órganos sensoriales.
Por
lo tanto, Comenius planteaba que el estudio y comprensión de la naturaleza, no
comienza por la explicación verbal de las cosas objetos de conocimiento, sino
por la observación (la observación sistemática es una de las partes que utiliza
el método científico). Se debe observar en la realidad directamente, lo que sea
posible. En caso de imposibilidad deben emplearse láminas, modelos y dibujos
que permitan representar a los objetos que se pretende estudiar.
Cuando
propugnaba, el estudio del mundo real mediante la experimentación directa.
Comenius, fustigaba la enseñanza escolástica (perduro en el siglo IX al XV, en
las universidades europeas) que atiborraba las cabezas de los alumnos, con una
mezcla de palabras, sentencias y opiniones, y clamaba por una salida de los
laberintos escolásticos.
Comenius
contrapuso al adiestramiento absurdo y mecánico, y a la dogmatización de la
enseñanza, la exigencia del estudio consciente. Y escribía: No se debe inducir
a estudiar nada de memoria, excepto lo que ha sido bien comprendido por la
razón.
Con
ayuda del maestro, los alumnos deben comprender con claridad la utilidad que lo
que se estudia, tiene en la vida cotidiana. Es decir, que los contenidos
escolares, deben de ser útiles y
pragmáticos, con aplicación práctica en la solución de problemas que se
encuentran en la vida cotidiana del educando.
Se
deben aportar todos los datos necesarios, para el estudio de cada fenómeno de
modo que los alumnos comprender las causas de los mismos. No debemos detenernos
en el estudio de un objeto de conocimiento, hasta que el mismo no sea
totalmente comprendido.
Comenius
insistía en la sistematización de la enseñanza.
Consideraba que era necesario
que los alumnos comprendieran la relación entre los fenómenos. El material debe
estar organizado de modo que no resulte desordenado para los alumnos, y debe
estar redactado alrededor de algunas situaciones fundamentales y prácticas que
se presenten en la vida cotidiana.
Planteaba
que en la enseñanza, es necesario ir de los hechos empíricos a las conclusiones
(método inductivo: va de lo particular a lo general, o bien, de un caso, hacia
la generalización) de los ejemplos a las reglas; conclusiones y reglas que
sistematizan y generalizan estos hechos y ejemplos.
Asimismo,
se debe de dar una noción general sobre el objeto de conocimiento o fenómeno,
que se considera y después pasar a estudiar sus elementos que forman parte del
todo (este principio se encuentra en el análisis y la síntesis: descomponer en
todo en partes y encontrar las relaciones de semejanzas y diferencias, y
después, revisar cuidadosamente los elementos que forman parte del todo o de la
unidad del fenómeno).
Para
Comenius, la secuencia de la enseñanza tiene gran importancia. Todo lo que se
presente a los educandos, debe disponerse en forma tal que el aprendizaje del
nuevo contenido esté condicionado y preparado por las clases anteriores (esto
se relaciona mucho, con la zona de desarrollo próximo “ZDP” de Lev Vygotsky).
Al
considerar las particularidades de las distintas edades del estudiante, Comenius
aconseja desarrollar, en primer lugar, los sentidos de los alumnos, y las
habilidades manuales, pues el alumno debe saber expresar correctamente lo
estudiado y aplicarlos en la práctica para resolver problemas que se le
presenten en la vida cotidiana.
Comenius,
hizo valioso señalamiento al plantear, los requerimientos didácticos de la
posibilidad de la enseñanza de los contenidos escolares. En la educación de los
niños, sólo debe ofrecérseles aquello (contenidos escolares: tipo cognoscitivo,
procedimental y actitudinal) que sea apropiado a su edad y desarrollo del
pensamiento (J. Piaget, 1972).
Como
puede apreciarse, en las líneas anteriores Comenius, al seguir los
principios del Método inductivo y de la experimentación, propuesta inicialmente por Roger Bacon
(1250-1315) y posteriormente volvió a rescatar este principio Francis Bacon
(1561-1626) en Inglaterra para que los estudiantes principalmente los que se
encontraban en la universidad pudieran de verdad construir conocimientos
significativos.
Guiados
por la razón (método deductivo, inductivo, análisis y la síntesis) y la
experimentación, es decir, poner los conocimientos en práctica sobre
situaciones que se presentan en la vida real o cotidiana, debido a que en
aquella época predominaba el método escolástico
(s. IX al XV) en las Universidades del Norte y del Sur en Europa.
Como
se puede apreciar en los párrafos anteriores, Comenius en la didáctica
Magna (1652) había logrado compilar y
plasmar las mejores ideas que se habían gestado desde el tiempo de Sócrates, y
aprovechando las ideas que Platón implementó en la Academia y Aristóteles en el
Liceo.
Comenius
se dio cuenta de la importancia de contar con un método didáctico que pudiera
regular y guiar las actividades escolares, pero sobre todo también dirigir la
forma de pensar y la importancia del medio ambiente y de la experiencia previa
de los estudiantes.
Ramón Ruiz Limón
Escritor
de libros como:
Historia y evolución
del pensamiento científico, el conocimiento silencioso, la psicología y sus
aplicaciones, el método científico y sus etapas, el viaje al poder de la
conciencia, el poder de los dichos de la boca y el pensamiento,
entre otros.
Asesor en la redacción de
Tesis: Licenciatura, Maestría, Doctorado
y Postdoctorado, en español e inglés.
Detroit
Michigan, USA, Winter, 1998.
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